Introducción: Bolívar llega a su debut en Copa Libertadores tan solo con partidos amistosos disputados. El rival, Montevideo Wanderers, está en competencia. El mismo día del partido, los jugadores bolivianos de la División Profesional se ponen en huelga por sus derechos. Estamos en el horno. La “Academia” tiene en el onceno titular medio equipo nuevo: los centrales no se conocen (el español Guitián y el cruceño Quinteros); la dupla de contención Granell-Justiniano apenas engrana; en el tridente del dibujo 4-2-3-1 aparecen Álvaro Rey y Bruno Miranda con Saavedra de enganche y capitán; y arriba un desacertado Leo Ramos. La primera media de hora de Bolívar es buena, apuesta por la tenencia de la pelota, se repliega con disciplina táctica y sale vertical a la contra cuando roba. El problema es el gol. La sombra de Riquelme es alargada.
Nudo: el equipo “bohemio” con más ímpetu que fútbol se adueña del partido. Es el estilo uruguayo de toda la vida: pierna fuerte, desborde por los costados y pelotazos a los dos centros delanteros. No hay que inventar nada más. El enganche Quagliata juega a merced ante la mirada impávida de Granell-Justiniano. El catalán se mete prácticamente entre los centrales y queda muy lejos del “box” rival. Las subidas constantes de Roberto Carlos por banda izquierda dejan un hueco a sus espaldas que nadie ocupa en el relevo. Los problemas defensivos celestes son los mismos que ayer.
Desenlace: la segunda parte es más de lo mismo. Montevideo Wanderers insiste con la misma fórmula hasta que llega el único gol que va a subir al “score”. Los cambios de Bolívar apenas mejoran: John García no aparece; el juvenil cruceño de 19 años Kevin Salvatierra se muestra impreciso; y solo Menacho (por Miranda) entra enchufado. Con el 1-0 en contra, Bolívar se anima, como siempre tarde. La recta final se vuelve un ida y vuelta con el arquero boliviano Rojas de estrella, con Ramos fallando lo inaudito y con una doble sensación: el resultado es bueno y remontable en La Paz; se pudo hacer más ante un rival limitado.
Post-scriptum: El equipo del vasco Natxo González apunta buenas maneras pero todavía extraña los goles de Riquelme y el liderazgo del “Conejo” Arce.






