En alguna oportunidad me referí al barrio de Sopocachi que, creo, es particularmente importante y que deben tomar en cuenta los responsables de la nueva gestión municipal. Y preguntará usted por qué. Pues, porque es un lugar idóneo para impulsar la llamada economía naranja, aquella que se funda en la creatividad y las ideas relacionadas al diseño, el arte y la cultura, que de manera encadenada se transforman en bienes y servicios culturales. Formado hace más de un siglo, el barrio de Sopocachi nació aristócrata, como hogar de liberales y republicanos, y hoy en día es pluri y multi, como casi toda nuestra ciudad.
Sopocachi ha reunido en sus calles y casonas una fuerza a ser explotada: la mayor concentración de centros culturales, gastronómicos, y galerías de arte. Por ejemplo: la Fundación y el Espacio Patiño, la galería El Salar, la Fundación Solón, el Centro Arte y Culturas Bolivianas, el Museo Elsa Paredes, la Ajicería la Ahijada, la Academia de Bellas Artes; la galería de la Alianza Francesa, la del Círculo de la Unión, las Flaviadas, el Cine Teatro Municipal 6 de Agosto, la Cinemateca Boliviana, el Centro Cultural del Brasil, el restaurante Manqa, la galería de la CAF, el Instituto Goethe, la Casa Virgen de los Deseos, el Archivo de La Paz, la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, entre muchos otros.
En Sopocachi también se rinde culto al arte del comer y beber con múltiples ofertas en restaurantes, cafés y bares de todo tipo con cocina nacional o internacional, rubro muy naranja por decirlo así. Ello genera un movimiento de economía cultural e industrias creativas que están enfiladas en las características mencionadas más arriba. Es un barrio que puede desarrollarse sobre el turismo local e internacional; propios y extraños destacan ese aire tan particular de Sopocachi que uno experimenta en sus recorridos. Es un particular equilibrio de culturas que no existe en otros barrios donde colisionan otros imaginarios. Sin ánimo de debatir ni menospreciar, con orgullo paceño pregunto: ¿qué otro barrio de La Paz u otra ciudad boliviana tiene esa densidad de espacios dedicados al arte y la cultura?
Ayudando a los emprendimientos privados sin ahogarlos con normas y procedimientos municipales interminables y engorrosos; recuperando el patrimonio arquitectónico y urbano (por ejemplo: la piedra comanche de sus calles); mejorando la seguridad ciudadana, Sopocachi será un motor de reactivación de esta ciudad que está perdiendo la carrera del desarrollo urbano frente a otras ciudades bolivianas y ante la pandemia.
Carlos Villagómez es arquitecto.






