La bandera de Bolivia —denominada la Tricolor— es uno de los símbolos nacionales. El 17 de agosto se celebra el Día de la Bandera como fiesta del país, desde el 30 de julio de 1924, determinado por decreto supremo en conmemoración del aniversario de la creación de la primera bandera boliviana en 1825. La primera descripción de los colores que posee la bandera, así como la interpretación del significado de estos, fue establecida en el Decreto Supremo del 14 de julio de 1988, y con el establecimiento del Estado Plurinacional de Bolivia se hicieron algunas modificaciones según el Decreto Supremo 241, del 5 de agosto de 2009. Quedando la descripción de la misma de la siguiente manera:
“Rojo: la franja superior de color rojo representa la sangre derramada por los héroes para el nacimiento y preservación de la república y consolidación del Estado Plurinacional de Bolivia. Amarillo: la franja central de color amarillo representa las riquezas minerales y del subsuelo del pueblo boliviano. Verde: la franja inferior de color verde representa la riqueza de la naturaleza y esperanza como un valor principal de nuestra sociedad.”
Desde el inicio de la República, y luego se ratificó en el establecimiento del Estado Plurinacional, se reconoce la importancia de la naturaleza y nuestros bosques. Somos un país eminentemente forestal, con una superficie de bosques de 51.659.007 ha hasta 2019, que equivalen al 47% del territorio nacional.
Los bosques son hábitats de gran diversidad que albergan a la inmensa mayoría de la biodiversidad terrestre del mundo. Esta diversidad de ecosistemas, especies y material genético forestales es el fundamento de la vida en la Tierra. A pesar de su importancia, y del reconocimiento de su rol fundamental para enfrentar el desafío del cambio climático, las últimas evaluaciones de los tratados internacionales nos muestran que es evidente que la mayor parte de las metas y objetivos relacionados con la biodiversidad de nuestros bosques no se han alcanzado y que los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) correspondientes no van camino de cumplirse para 2030.
En Bolivia, según datos de la Fundación Amigos de la Naturaleza, desde 1975 hasta 2019 se deforestaron 8.087.284 hectáreas, el equivalente de 33 canchas de fútbol por hora. A partir de 2015 la deforestación tuvo un incremento acelerado de 73%, pasando de un promedio de 200.000 a 346.000 ha/año. En cuanto a incendios forestales, la superficie quemada en bosques en 2020 fue de un millón de hectáreas, una cifra preocupante, aunque menor a las 1,6 millones de hectáreas de 2019.
Estas cifras nos muestran claramente que estamos haciendo aún muy poco para cuidar nuestros bosques, y la riqueza natural expresada en el verde de nuestra tricolor que reconocimos desde nuestro nacimiento a la vida republicana. Hoy necesitamos fomentar una nueva relación con la naturaleza, y solo podemos lograrlo juntos y haciendo un compromiso real por el cuidado de nuestros bosques y las funciones ambientales que nos prestan.
Natalia Calderón es directora ejecutiva de la FAN.






