jueves 11, junio 2026
ANÚNCIATE
SUSCRÍBETE
HEMEROTECA
No Result
Ver todos los resultados
La Razón
Logo Escape Logo Marcas Logo Animal Político Logo Energías y Negocios
  • Portada
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Nuestros Productos
    • Marcas
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto
La Razón
  • Portada
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Nuestros Productos
    • Marcas
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto
No Result
Ver todos los resultados
La Razón
No Result
Ver todos los resultados

El arte de narrar cuentos

Hace muchos años —muchísimos— tuve un amigo, poeta estructuralista, que inició un movimiento de contadores de cuentos —“cuentacuentos” prefería— alrededor de la habanera Casa de las Américas. Los cuentacuentos —sustantivo epiceno— fuimos hombres y mujeres que tratamos de rescatar la magia de contar, sin hogueras porque la flama la insuflábamos nosotros: “primero fue la palabra” […]

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en WhatsappCompartir en
Por José Rafael Vilar
LO QUE PIENSO
La Paz / agosto 31, 2021
en Voces

Hace muchos años —muchísimos— tuve un amigo, poeta estructuralista, que inició un movimiento de contadores de cuentos —“cuentacuentos” prefería— alrededor de la habanera Casa de las Américas.

Los cuentacuentos —sustantivo epiceno— fuimos hombres y mujeres que tratamos de rescatar la magia de contar, sin hogueras porque la flama la insuflábamos nosotros: “primero fue la palabra” (Juan 1,1). La receta de la “magia” era simple: a) tener una idea que decir (narrar); b) creérsela (esencia para transmitirla), y c) saber decirla (convencer). Años después descubrí a Stanton, Futrell, Kloter, Lambin y tantos otros y me di cuenta que era la misma martingala (en buena acepción); un poco más de leer me descubrió el indigno axioma de “si dices una gran mentira y la repites con suficiente frecuencia, al final la gente la creerá”.

Y aunque con los mercadeos se perdía de la magia “cuentacuentos”, gané dos palabras- idea: storytelling (contar convincentemente) y success stories (“historias de éxito”: reales o fabuladas).

De ambas en Bolivia huelgan ejemplos: De storytelling la Revolución Nacional anunció empoderar a los indios cuando solo les dio voto y minifundios, algo que la Revolución Cultural del cuatroceno también anunció pero quedó en lo simbólico, compensado por la repartición de parte de los súper ingresos del boom de los commodities—indulgencias ajenas.

Los resultados de octubre de 2020 — los terceros más altos tras la democratización de 1982— en algunos crearon la ilusión de un “regreso victorioso” cuando era un simple ritornello; vana ilusión porque —como he repetido— los electores votaron por un mito —el pretendido “milagro económico” de 2008-2015— y su milagrero, hastiados por la situación —pandemia y crisis económica, corrupción (mucho menor en cuantía que la del cuatroceno pero también indignante) e ineficiencia— y castigando a la dizque oposición —desunida, desubicada y “gastada”.

¡Y vaya que funcionó el success story del supuesto “milagro”!: muchos votaron por el mito y no por el actor. Sin dudas el “milagro” estuvo más asentado que el #VolverAlMar que finiquitó estruendosamente en La Haya cuando la Corte Internacional de Justicia nos ahogó ilusiones descartando todos los argumentos nacionales, “vendidos” durante años como exitosamente infalibles e indiscutibles; pero esa es otra narrativa…

Quizás por todo eso (“regreso victorioso”, “milagro económico” y su milagrero) y, más, por la urgencia de rehabilitar al Jefazo, el “mago” olvidó enseguida que su mandato era reconciliar el país para restaurar la economía y la salud de los bolivianos y se arropó en el mantra “¡fue golpe!”. Machaconamente, día tras día, repetida un momento tras otro por el “mago” y sus corifeos…

Pero, amén de “cuentacuentos” y marketing, la nigromancia goebbeliana necesitaba un poco de base real sobre la que construir la mítica —a sabiendas que no había mística donde apoyarse— y esa carencia fue creciendo: informe —clarificador— de la conferencia episcopal; mensaje —reafirmador— de la delegación europea; condena del parlamento y de la comisión —Ejecutivo— europeos; estudio írrito —más trabajo de clase— y de contenidos muy “filtrados” “analizando” las elecciones de un profesor salamanquino —con más remiendos que un Zapatero de barrio— y sus alumnos, con respuesta contundente de la OEA; informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, que repartió culpas y responsabilidades a ajenos y a propios, que reafirmó el nudo gordiano que nació al violar la voluntad popular —constitucionalmente inviolable— del 21F y que cargó de culpas y yerros a la “justicia” boliviana…

Pero quizás el summum de la bofetada —sin guante— fue el Consejo Permanente de la OEA convocado para cualificar el “injerencismo” de su secretario general. Asistieron virtualmente 19 países —15 no se conectaron, ya fuera por el tea time de los anglófilos, por asuntos urgentes o por deficiencias de conexión— y Bolivia fue arropada por… tres: México, Argentina y la dictadura electoralista de Nicaragua. Nos fue nada bien ese round.

Por último, de yapa, el señor Procurador General del Estado anunció “que el Estado boliviano enviará a la (…) OEA el informe que realizó la Contraloría General del Estado sobre el documento que presentó Luis Almagro (…) sobre las elecciones generales de 2019, para dar a conocer de manera oficial el incumplimiento de los acuerdos y que no se realizó ninguna auditoría al proceso”. Esopo, La Fontaine y Samaniego enfermarían de envidia.

José Rafael Vilar es analista y consultor político.

Noticias Relacionadas

Del látigo al decreto: La sombra de ‘Candyland’ sobre Bolivia
Juan Pablo Muñoz Arce

Del látigo al decreto: La sombra de ‘Candyland’ sobre Bolivia

La tijera de Galindo también corto la ética del periodismo
Roberto Méndez

La tijera de Galindo también corto la ética del periodismo

10 años de aporte al Cambio Climático
Christiam Max Cordero Rocha

Cinco retos de la planificación nacional

Verchenko Dmitry Yurievich
Verchenko Dmitry Yurievich

19 de abril: Memoria, verdad y responsabilidad histórica

Transición fiscal responsable en los gobiernos subnacionales
Romer Bello Bernal

Transición fiscal responsable en los gobiernos subnacionales

Sesión del Partido Comunista de China
Franz Lazarte Escobar

El desarrollo chino

Noticias más vistas

Plugin Install : El widget de publicación popular necesita JNews - View Counter para instalarse

La Razón, medio de comunicación digital líder en noticias de Bolivia y el mundo, conecta a su audiencia a través de todas las plataformas digitales. Con una sólida presencia en redes sociales, programas de streaming innovadores, y el revolucionario e-paper, nuestro periódico digital inteligente, ofrecemos información confiable, ágil y al alcance de todos.

Síguenos en redes sociales:

Facebook
Twitter
Youtube
Instagram
TikTok
LinkedIn
Twitch
Threads
Whatsapp

Dirección: Colinas de Santa Rita s/n,
Alto Auquisamaña (Galpón de La Razón)
La Paz - Bolivia

Correo electrónico:
[email protected]

WhatsApp:
+591 71560184

© 2021-2025 COMUNICACIONES EL PAÍS S.A (Desarrollo web Arcadia SRL)

No Result
Ver todos los resultados
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Suplementos
    • MARCAS
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto