Internet y las tecnologías asociadas a ese invento nacieron acompañadas de gran entusiasmo y la certeza de que el mundo iba a ser un mejor lugar con esas innovaciones en nuestras vidas, una mirada ingenua que no tomaba en cuenta los intereses corporativos y su capacidad de concentrar riqueza. En contraposición, unos pocos años después, surge una cultura tecnopesimista y ciberpunk que teme lo peor para la raza humana: que sea alienada por las máquinas bajo el poder absoluto de las grandes corporaciones globales, dinámica en la que los seres humanos son dolorosamente subalternos.
La primera postura, la tecnoptimista, está aún muy presente en el mundo tecnológico, es muy bien acogida por los departamentos de marketing de las grandes plataformas tecnológicas que usan esa narrativa tecnosolucionista hiperentusiasta para vender cualquier innovación tecnológica, un ejemplo reciente de esto es el lanzamiento de Meta como el nombre del holding de empresas integradas por Facebook, Instagram, Messenger y WhatsApp, entre otras, que se integrarán para crear un mundo paralelo con realidad virtual, como lo fue Second Life, la comunidad virtual en 3D que funcionó desde 2003 que permitía tener una vida paralela en la que se podía ganar dinero inclusive.
Por la forma en que se presenta Meta promete ser la solución de todos nuestros problemas mundanos, ya no tendremos que desplazarnos, todo estará a la mano, no necesitaremos viajar a China para caminar encima del muro, todas las tecnologías interoperarán y crearán una realidad paralela, la Matrix, digamos.
Para imaginarnos esta experiencia es bueno revisar lo que fue e hizo Second Life, lugar virtual sin leyes donde el capitalismo sin piedad gobernó, estaba lleno de prostitución, vidas miserables e inequidades tremendas, era ante todo un espacio distópico donde todos fingían ser alguien más e invertían en avatares para que se parezcan lo más posible a la autoimagen que cada quien se construía y que pocas veces se parecía a como realmente eran esas personas. Yo creo que Meta tendrá mucho de eso también.
Meta está lejos de ser el lugar donde todos y todas queremos estar pero suena cool ¿o no? Seguramente tendremos que estar de alguna manera en Meta y seguramente habrá posturas críticas que den opciones para no usar esos servicios, pero lo que deja evidente esta presentación es que en la mente de los innovadores tecnológicos esta narrativa tecnoptimista y tecnosolucionista funciona para conectarse con un público que busca soluciones a problemas terrenos y está dispuesto a creer y defender las posturas corporativas, y a mostrar con orgullo alguna relación con ellas, aunque solo sea su logo.
No estoy en contra de Meta sino en contra de las posturas acríticas de las tecnologías. La humanidad debe beneficiarse de las tecnologías y no simplemente ufanarse de tener el último celular o la última computadora. Hay un aspecto tremendamente humano en la tecnología y es que se basa en los derechos humanos, todos y todas tenemos derecho a tener acceso a las tecnologías sin discriminación y en igualdad de condiciones. Es utópico, igualitario y hacia allí hay que apuntar.
Eliana Quiroz es ciberactivista y burócrata. blog: www.internetalaboliviana. word-press.com.






