En el artículo de Ronald MacLean, exembajador de Banzer y exjefe de campaña de Camacho titulado Debatamos Héctor Arce: ¿quién dice la verdad?, del 31 de octubre, sobre el evento que organizó el Embajador ante la OEA, ¿Qué pasó en las elecciones de Bolivia 2019 y el informe de la OEA?, en la sede del organismo continental en Washington, contó con la participación diplomática de varios países, la exposición de expertos académicos que observan técnicamente el informe de auditoría electoral de la OEA; al mismo se invitó a la OEA, para que pueda explicar y defender su informe y las conclusiones, pero no asistieron y se ratificaron en la validez del documento.
MacLean parte descalificando a los organizadores del evento y los denomina “promotores de la gran mentira”, además acusa al embajador Arce de “sufrir de amnesia senil”, porque según el articulista, en las oficinas del exministro de Justicia se “evidenció el manipuleo de las actas electorales fraudulentas”.
Para no caer en la especulación como fuente de “veracidad”, al igual que el articulista, partamos por precisar que según la declaración de exfuncionarios del Ministerio de Justicia ante la Fiscalía en noviembre de 2019, revisaron las actas el 30 de octubre de 2019, pero cuáles, las de las mesas electorales que están en la página oficial del Órgano Electoral y son públicas, es decir accedieron a la información oficial a la que accedieron miles de bolivianos, medios de comunicación y los partidos políticos. Segundo, el cómputo oficial se desarrolló en los nueve TED del domingo 20 al 23 de octubre con la presencia de los partidos políticos, la MOE-OEA, la UE; el cómputo final se realizó en el TSE el 24 y 25 de octubre sobre la base de las 34.395 actas originales depositadas por los jurados electorales; el TSE proclamó los resultados el 25 de octubre, como establece la CPE y la ley electoral.
No solo que es contradictoria la afirmación de MacLean sino caricaturesca, porque cómo puede manipularse un resultado electoral que se presentó el 25 de octubre alterando las actas en las oficinas del Ministerio de Justicia el 30 de octubre: es magia de Disneylandia.
Pero además el articulista, como muchos defensores del fraude, no leyeron el informe de la OEA, o si lo hicieron no lo entendieron por sus propias limitaciones intelectuales. El informe final de la OEA presentado el 5 de diciembre de 2019 en Washington expresa en las páginas 81-82: “Al digitar las actas y al tener en cuenta las observaciones que éstas incluyen, se tomó nota de que la cantidad de votos asignados a cada partido político en el cómputo oficial coincidió en 34.495 imágenes de actas, 99,8%”, es decir los expertos de la OEA “digitaron las actas” electorales, incorporaron en su sistema las observaciones que presentaron partidos políticos, el Conade, comités cívicos, etc. (Anexo 7-OEA). Luego compararon con las actas del “cómputo oficial” del TSE y con las “imágenes de las actas” que son administradas por el TREP, y sorpresa mayúscula, coincidieron prácticamente en un 100%. Entonces dígame señor excanciller y exjefe de campaña de Camacho residente permanente en los EEUU, cuál es la prueba de la manipulación, alteración de las actas, si es la misma OEA que certifica la coincidencia de las mismas utilizando tres fuentes.
MacLean desafía a un debate al embajador Arce, considero que es el tiempo de este debate imprescindible, no solo entre ambas personalidades sino entre muchos actores para poner frente a los ojos de nuestro pueblo cuál es la verdad de lo que sucedió en 2019. Propongo que establezcamos un temario: i) TREP: Alcances informáticos y legales sobre el cómputo electoral; ii) Actas electorales: manipulación, alteración y efecto sobre el cómputo; iii) Cambio de tendencia en el último 5% de los votos que favoreció al MAS: mesas y recinto electoral; y iv) Voto en el exterior, principalmente de Argentina, donde se encontró la alteración del índice del padrón electoral en 66 mesas, y las 1.577 actas del TREP utilizadas del exterior para el cómputo.
Estos son los ejes principales que la OEA identifica para afirmar que hubo “manipulación dolosa que alteró el cómputo final”. Sobre la cancha que rayó la OEA debatamos, esta página crítica de nuestra historia democrática no puede quedar a la deriva e incertidumbre y a la vez ser el justificativo discursivo recurrente de un libreto lleno de eslogan. Debatamos dejando a un lado las vuvuzelas del sensacionalismo, sino con la madurez, la solidez argumentativa, documental, técnica e informática, porque la memoria de nuestros mártires, el dolor y sufrimiento de los perseguidos, detenidos, torturados no es solo estadística violatoria de derechos humanos, sino una realidad que debemos evitar que vuelva a suceder.
César Navarro Miranda es exministro, escritor con el corazón y la cabeza en la izquierda.






