Uno de los efectos relevantes cuando se vive momentos de conflictividad importante en el país, es que éste da cuenta de lo que probablemente nos veníamos preguntando respecto de, por ejemplo en este caso, la disputa política para el bloque de las oposiciones políticas que tenemos en el país.
Al respecto, lo que hemos ido viendo es que si la pregunta era dónde se localiza la oposición política al oficialismo de hoy y pensábamos que ésta se encontraba en la Asamblea Legislativa y en sus distintas organizaciones políticas que son oposición política partidaria —subrayo la palabra oposición política partidaria—, esto no es así porque lo que se evidencia es que tenemos una Asamblea Legislativa que se encuentra muy pero muy al margen de la disputa política que tenemos instalada en el país.
Esta señal es muy preocupante, porque nos demuestra que la disputa política en el país no está circulando por los márgenes de lo que significa una democracia liberal y representativa, sino que probablemente está por fuera de ésta, y luego por tanto esto debería ser una alerta importante para ir viendo cómo vamos construyendo el tipo de realidad de nuestra democracia que vivimos.
Por otra parte, si creíamos que entonces la oposición política ya no partidaria —vuelvo a subrayar— se encuentra entonces en el occidente del país, pues lo que tenemos a día de hoy es claramente una debilidad de liderazgo político en occidente que sea remarcable en oposición al oficialismo de turno. Por ejemplo, aquello que sonó al inicio de su gestión como una suerte de “promesa” electoral encarnada en la figura del alcalde Iván Arias, se difuminó rápidamente porque el escenario de gobernabilidad interna, es decir, su propia coalición explotó mucho antes de lo previsto y paradójicamente lo hizo de manera similar a como se estallaban este tipo de alianzas que se erosionaban en los años 90 del siglo pasado, es decir, por pura práctica de negociación de intereses, y no bajo criterios programáticos.
De esta manera, lo que vimos en las últimas semanas fue la constatación más clara de que la oposición política al oficialismo se encuentra en el oriente del país, la disputa por el Censo tiene raíces más profundas en sus motivos. Sino por qué entonces el gobernador Camacho se apresuró a rayar la cancha entre sus amigos y sus enemigos con dos declaraciones. La primera, antes del paro cruceño, cuando dijo que todos los gobernadores habían sido unos vendidos al masismo. La segunda, cuando ya el paro estaba en marcha, cuando dijo que la Cumbre Plurinacional por el Censo no sería más que una reunión de masistas. De inmediato a uno le vienen a la mente los casos del Gobernador de Chuquisaca, que estuvo fuertemente peleado con el masismo, y el caso del Alcalde de Cochabamba, como ejemplos de opositores al masismo, pero que sí estuvieron presentes en las reuniones que el Gobierno convocó.
El desenlace del conflicto por el tema del Censo, además de mostrarnos geográficamente dónde se encuentra la oposición política al oficialismo, también nos mostró que quien podría encarnar el liderazgo de este sector no está dispuesto a seguir un papel político partidario; al contrario, a Camacho se lo ve más incómodo con el saco y la corbata de gobernador, y en cambio muy cómodo con la gorra y la moto, esto puede representar el límite de su trayectoria política, porque para articular una agenda nacional está claro que se necesita más que eso.
Marcelo Arequipa Azurduy es politólogo y docente universitario.






