Hace pocos días, el presidente del Concejo Municipal de El Alto, Rogelio Maldonado, declaró, para el 6 de marzo, aniversario de los 38 años de vida municipal, y que solo invitarán a “autoridades genuinas y con nivel académico”. ¿Qué quiso decir con solo invitar a genuinos y con nivel académico? Sobre todo, me interesa recalcar el “invitar a nivel académico”, porque oculta todo un trasfondo de mentalidad y práctica racista contra personas que no tienen formación académica, en este caso se alude al expresidente Evo Morales.
En las redes sociales, Rogelio Maldonado aparece de formación abogado. Además, Maldonado es recordado por confundir públicamente en un acto protocolar que Eduardo Abaroa encendió la Tea de La Paz en 1809. ¿Es simple confusión?, o ¿es la absoluta ignorancia histórica?
Recuerdo que el expresidente Evo Morales, en enero de 2006, nombró como ministra de Justicia a Casimira Rodríguez, una “mujer de pollera” y exdirigente de las trabajadoras del hogar. Los abogados de entonces cuestionaron su designación porque no era profesional y, por lo tanto, “no apta” para el cargo. En esta comparación histórica, a pesar de los años transcurridos, no es casualidad ni mucho menos desconcierto que gente formada en Derecho tome ínfulas de superioridad porque han estudiado en alguna universidad.
La actitud racista y discriminadora del presidente del Concejo Municipal de El Alto obedece a la mentalidad colonial de los juristas. Hay que recordar que la Bolivia q’ara o criolla de 1825 ha sido fundada por una gran mayoría de “doctores” decimonónicos prejuiciosos. No es extraño que aún prime esa concepción narcisista de sentirse superior a los otros. ¿Qué se puede esperar de uno de los sectores más retrógrados y conservadores de la sociedad boliviana?, a excepción de algunos y algunas que honran al gremio. Pero en gran medida siguen siendo el fortín del uso simbólico de la dominación como el “terno y la corbata”, además de autoexaltarse como doctores, cuando en realidad la gran mayoría son simples licenciados en leyes.
Desde hace muchos años, la sabiduría indígena y popular ha satirizado esta egolatría del conocimiento jurídico. Por ejemplo, en una danza llamada “los doctorcitos”, hoy representada en muchas “entradas” o fiestas populares, donde se ridiculiza la “alardería legalista”.
El problema de fondo es de carácter político y racista. Es cuestionar la experiencia y el conocimiento de un indio (Evo Morales), porque no es profesional y, por lo tanto, “no sabe” y no es digno de ser invitado para los actos protocolares del aniversario de la ciudad más joven de Bolivia. Este es el típico juego del “profesional colonizado”, que reacciona instintivamente porque teme ser rebasado o achicado por otras formas de experiencia y sabiduría adquiridas, que no provienen de las universidades, pero tan válidas y legítimas como la alcanzada en los espacios académicos.
En la larga lucha anticolonial, el “mundo del Derecho” es el que más se ha prestado a las grandes políticas del servilismo impuesto a los pueblos indígenas y campesinos. Pero, en ese espacio desigual, los indios aprendieron a no doblegarse ante el “mundo jurídico”. Se pueden dar muchos ejemplos sobre estas experiencias, pero bastará recordar una, el juicio librado por Ascencio Cruz Mamani (ver su libro La vara con que me han medido. Un campesino busca justicia), conocido como el “hombre de ley” que sin haber “pisado” la universidad, recuperó su dignidad de aymara frente al mundo legal, después de enjuiciar al juez que lo imputó ilegalmente.
El conocimiento y la ciencia no son exclusivos de los profesionales o peritos, existen otros saberes, otras ciencias que no provienen de las universidades o que no son reconocidos por los espacios académicos colonizados. En gran medida, estos saberes anticoloniales son los que han permitido destrozar las cadenas de la dominación y el colonialismo interno y académico imperante.
Uka pixtu yatxatat jaqinakax wali jisk’achaskakistuwa. Jiwasanakan lurawisa, yatxatanakasa, ukhamaraki suma amtawinakasa jan yaqatawa.
Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.





