Recientemente se publicó que más de $us 5.000 millones de las reservas se usaron para pagar deuda externa, lo cual no es correcto porque dicha cifra solo considera los pagos de la deuda externa y no los ingresos de crédito externo (desembolsos). Para tener una mirada completa de las reservas se debe tomar en cuenta los ingresos y salidas de dólares. No se puede mirar un solo lado de la moneda.
Entre 2013 y 2021, los ingresos por deuda externa alcanzaron $us 10.762 millones y el servicio de deuda externa alcanzó $us 4.717 millones. La resta de estos datos resulta en una transferencia neta positiva de $us 6.045 millones. Con estos datos no se puede concluir que las reservas disminuyeron por la deuda externa porque ésta genera entrada de divisas, así como salidas.
Mas allá de estas cifras es importante dejar en claro que la deuda no se paga con las reservas internacionales, sino con la generación de valor agregado (la riqueza generada) de un país. Por eso es mejor comparar los pagos de deuda externa con la producción (PIB).
Un indicador que evalúa qué tan pesados u onerosos son los intereses para el país es el ratio de los intereses de deuda externa respecto al PIB. Para el periodo de entre 2013 y 2021 este ratio estuvo alrededor de 0,24%, manteniéndose estable en este periodo. Esto significa que el pago de los intereses de deuda externa está suficientemente respaldado por la generación de riqueza.
En este sentido, las exportaciones de valor agregado también son un respaldo genuino de los pagos de la deuda externa, más que las reservas. Otro indicador correcto para la evaluación de la liquidez de la deuda pública es el ratio del servicio de la deuda pública externa del Tesoro General de la Nación respecto a las exportaciones de bienes y servicios.
En 2021, el mencionado ratio alcanzó 6,7%, el cual fue inferior al 10,1% registrado en 2020 y el 7% en 2019, mostrando por tanto liquidez sostenible para los pagos de la deuda externa. Al respecto, es importante resaltar que las exportaciones han estado creciendo los últimos años hasta llegar a $us 13.653 millones en 2022.
La esencia de la sostenibilidad de los ratios de liquidez de la deuda externa no solamente está basada en la generación de valor agregado y aumento de las exportaciones actuales, sino también en la generación de nuevos productos y exportaciones a futuro.
Al respecto, Bolivia tiene el litio, que podrá venderse a futuro en mayores cantidades, ya sea como materia prima o en forma de baterías de litio, y será un producto que aportará a la generación de divisas. Asimismo, se prevé la puesta en marcha de productos derivados del hierro del Mutún, entre otros proyectos generadores de divisas.
A esto se debe añadir que la deuda externa entre 2013 y 2021 ha desembolsado recursos para fortalecimiento del sector agropecuario en $us 525,6 millones. Esta inversión genera la mejora de ingresos a través de ventas al mercado interno y externo. Entonces, por este lado Bolivia tiene potencial para generar divisas ahora y en el futuro.
En conclusión, se puede decir que la deuda pública se paga con generación de valor agregado, con producción y exportaciones y no con las reservas internacionales. La situación actual de las reservas no es culpa del pago de la deuda externa. La caída de las reservas tiene otras determinantes, las cuales están relacionadas al contexto externo como la inflación internacional, el alza de las tasas de interés internacionales y la guerra entre Rusia y Ucrania. El servicio de la deuda externa no es depredador y está muy lejos de la situación de la deuda de Bolivia en las décadas de los años 70 y 80, tanto en términos cuantitativos y cualitativos.
Marco Gavincha es economista.







