La raíz del principal problema del Medio Oriente radica en la existencia de la ocupación colonial israelí en Palestina. Una ocupación del pueblo autóctono palestino y de sus derechos llevada a cabo con crímenes de limpieza étnica cometida a lo largo de más de 75 años, con asesinatos diarios e intentos de repetir nuevamente los crímenes y masacres del movimiento sionista.
La presencia ilegal de los colonos en tierra palestina es por sí misma violencia y terrorismo. El pueblo palestino ha sufrido su violencia de forma directa, ha soportado su brutalidad pagando con la sangre derramada de sus hijos e hijas asesinados a tiros en una serie de crímenes horribles que no se detuvieron. La violencia de los colonos no se limita a asesinatos, sino que incluye la destrucción y el vandalismo de propiedades, el robo de tierras, cultivos agrícolas y de ganado, así como con el cierre de carreteras.
Lo más escandaloso del gobierno de Netanyahu es el aumento del peso político de los colonos y el trato de favor que les está brindando, otorgándoles más presupuestos y apoyo, así como la legalización y el anuncio de más proyectos de asentamientos para que estos colonos se asienten en los territorios ocupados con el fin de lograr sus objetivos políticos y militares expansionistas.
Se está persuadiendo a los colonos de que su existencia depende de la eliminación y represión de los palestinos; se les está movilizando, lavando el cerebro y envenenando con ideas y temores que aumentan su extremismo y los convierten en una masa fácil de controlar y dirigir desde los partidos fascistas más extremistas, en concreto los partidos de la corriente ascendente del sionismo religioso, como indican claramente los últimos resultados electorales, de noviembre de 2022, cuando los asentamientos constituyeron el principal baluarte del programa de estos partidos.
La violencia de los colonos no es un asunto independiente en sí mismo y no está separado de los planes y programas de la ocupación, por el contrario, es una parte integral de las herramientas utilizadas por el Estado ocupante, su gobierno, su ejército, autoridades judiciales y legislativas y su aparato diplomático.
Cabe destacar que los colonos no son solo población civil que vive ilegalmente en las tierras palestinas, realmente son formaciones militares organizadas, afines a las milicias, para dirigir el ejército y las tendencias religiosas. Estas formaciones tienen una jerarquía militar, cuentan con sistemas para comunicaciones y aspectos logísticos, así como con medios de comunicación que hablan en su nombre y con asociaciones “caritativas” que las apoyan y financian. Lo anteriormente expuesto significa que los colonos no son solo un grupo anormal en un país civilizado de derecho que castiga y responsabiliza a los criminales, sino que son una parte esencial del régimen terrorista racista que gobierna en Israel, como se evidencia al haberse convertido a los colonos Bani Gvir y Smotrich en ministros.
El proyecto de asentamiento racista sionista encarnado en el Estado de apartheid «Israel” (el Estado de los colonos) tiene como objetivo controlar la mayor área de tierra palestina con la menor cantidad de población palestina posible.
Todas las visitas que está realizando Netanyahu al extranjero están encaminadas a comercializar los bienes de los corruptos poderes oscuros israelíes con el argumento de que el pueblo palestino es un pueblo sanguinario y terrorista que debe ser eliminado y cuyos líderes ya no son socios válidos para hacer la paz con Israel.
Israel se niega a recibir al ministro de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, Josep Borrell, por las declaraciones que éste realizó el pasado 7 de marzo en nombre de los Estados miembros de la UE; el ministro pidió a Israel que detenga la expansión de los asentamientos que son ilegales según el derecho internacional y que garantice que los perpetradores de la violencia de los colonos contra los palestinos rindan cuentas porque “Israel es el único país del mundo que rechaza la paz sobre la base de la solución de los dos Estados”, añadiendo que todos, excepto el Gobierno de Israel, quieren esta solución que, por otra parte, para nosotros es la única solución viable.
Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.







