El libro La crisis del neoliberalismo, de Duménil G. y Lévy D. (2014), expone la gran contracción del Modelo Neoliberal (MN) que comenzó en 2007, en el contexto de la globalización a principios de los años 80. Esta fase del capitalismo enriqueció a las clases más altas, en desmedro de empobrecer al resto de la población, además de provocar disminución de la inversión en industrias nacionales, ocasionando deudas insostenibles con alta dependencia de financiamiento de recursos extranjeros.
Asimismo, en dicho texto los autores analizan la última crisis de la historia del capitalismo y reflexionan sobre los diferentes cambios que tendrá que asumir el MN si quiere asegurar su supervivencia, tales como: limitar el libre movimiento de capitales, reterritorializar la industria, regular el libre comercio, invertir en educación e investigación, y crear impuestos a los grandes ingresos, entre otros.
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En Bolivia, durante 20 años (1986-2005) se aplicó el MN bajo los gobiernos de Víctor Paz Estenssoro, Jaime Paz, Gonzalo Sánchez de Lozada, Hugo Banzer, Jorge Quiroga y Carlos Mesa, con políticas ortodoxas en las que el mercado desempeña el papel fundamental en la economía, reduciendo drásticamente la participación del Estado. En dicho periodo no se alcanzó el desarrollo económico esperado y tampoco se mejoró la calidad de vida de la población, al contrario, los niveles de pobreza continuaron elevados y la brecha entre ricos y pobres se amplió.
Al respecto, dentro de las principales medidas neoliberales destacan: el establecimiento del libre mercado, la liberación de exportaciones, la libre contratación laboral, además de medidas como la reducción del déficit fiscal a través del proceso de relocalización de trabajadores mineros, disminución de salarios; reducción de la participación del Estado en la economía a su mínima expresión, beneficiando al capital extranjero mediante la privatización de las empresas públicas y de los recursos naturales.
Es necesario hacer notar al lector que el MN y sus políticas afectaron negativamente al país, ocasionando inestabilidad en el crecimiento económico, elevados niveles de desempleo y pobreza extrema, desigualdad de la distribución del ingreso, inexistencia de políticas monetaria y fiscal por la elevada dolarización y los persistentes déficits fiscales, congelamiento y reducción de salarios, niveles bajos del ahorro nacional, altos índices de mora y de endeudamiento público.
Sorprendentemente, el expresidente Sánchez de Lozada presentó un proyecto de Constitución Política del Estado (CPE) para cambiar el país. El documento, cuyo denominativo es La Constitución de Todos, es nada más y nada menos la vieja CPE de 1967 y sus reformas posteriores, donde primaba un Estado colonial, republicano y neoliberal. En otras palabras, la propuesta pretende sentar las bases para un futuro próspero y justo en Bolivia, mediante el retroceso de nuestro país.
Pues bien, este tipo de proyectos que son apoyados por extranjeros y por bolivianos que no quieren el progreso económico y social del país, deben ser defendidos a capa y espada por opinadores, señalando que el actual Modelo Económico Social Comunitario Productivo (MESCP) está agotado y es un embuste, tal como lo señaló Antonio Saravia en un medio de prensa, lo cual es una falacia, y la información vertida en materia económica es tergiversada. Obviamente, qué se podría esperar de alguien que aún tiene esperanza en Goni, con una ideología donde el Estado no tiene un rol en la economía y solamente se debe proteger la propiedad privada.
Finalmente, en contrarruta al MN, el MESCP administra la economía boliviana de manera soberana, permitiendo retornar a la senda del crecimiento económico sostenido, con reducción de la deuda externa, con una inflación baja y controlada, así como un sistema financiero sólido y bolivianizado. Además, en un contexto internacional adverso, se destaca la alta inversión pública, el incremento del ingreso, la reducción de la pobreza extrema, la disminución del desempleo y de la desigualdad económica.
(*) Fernando Chuquimia es especialista financiero







