Sorprende que el Estado boliviano no cuente con una política pública que oriente el desarrollo y los usos de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), mucho más después del aceleramiento que dio la pandemia a la digitalización. Quizás estoy siendo muy dura porque efectivamente se han dado algunos intentos y logros, pero no son suficientes para constituir una política pública integral.
Una de las principales falencias es una cabeza de sector. El Gobierno tiene cinco ministerios y entidades que están relacionadas con la política de TIC: Viceministerio de Ciencia y Tecnología del Ministerio de Educación (VCyT), Viceministerio de Telecomunicaciones del Ministerio de Obras Públicas, la Agencia de Desarrollo de la Sociedad de Información (ADSIB) de la Vicepresidencia del Estado y la Agencia de Gobierno Electrónico y TIC (Agetic) del Ministerio de Presidencia. Finalmente, hace unos meses se ha fortalecido al Ministerio de Planificación del Desarrollo con un equipo de tecnología.
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Si bien el VCyT ha elaborado un plan que define una política de ciencia y tecnología para el país, no se pudo implementar por falta de recursos y está desactualizado, data de 2006. Por su parte, el Viceministerio de Telecomunicaciones que se hace cargo de la infraestructura de conectividad, ha elaborado varios planes como el de banda ancha, y ha ejecutado varios aspectos de sus planes pero su desconexión con las demás entidades y su falta de transparencia aíslan los recursos que habilitan y que podrían inspirar políticas integrales. La ADSIB principalmente administra los dominios de sitios web y lo hace aisladamente del resto y la Agetic impulsa algunas líneas de trabajo como la simplificación de trámites y la intersección mujer y tecnología, pero que no son suficientes para orientar una política pública integral de Estado.
Las acciones y preocupaciones de las entidades públicas acerca de la política tecnológica son aisladas y esporádicas, unas veces somos testigos de la promoción del uso de las TIC para el desarrollo económico con usos para apoyar a pequeños, medianos e incluso grandes empresas; otras veces se ven esfuerzos de política social como el uso de TIC para la telesalud y la teleducación o se verifican acciones por mejorar la eficiencia de la gestión pública a través de ciudades y localidades inteligentes centradas en la colección y análisis de datos. Algunas veces el norte es la soberanía de los recursos tecnológicos y otras la asociación con grandes empresas como Google o Amazon.
Un plan que coordine estos esfuerzos es estratégico, esperemos que ya que andamos con apremios electorales, las nuevas propuestas incluyan postulados serios y bien elaborados al respecto.
(*) Eliana Quiroz es ciberactivista y burócrata. blog: www.internetalaboliviana.word-press.com






