A menos de dos meses de las elecciones presidenciales, Argentina vive el momento más incierto de su historia política tras el resultado en las primarias alcanzado por el candidato ultraderechista Javier Milei y ante una galopante crisis económica que impera en el país vecino.
Los resultados de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), del 13 de agosto, dejaron el ruedo electoral dividido en tercios antagónicos de peso casi equivalente, lo cual también abre camino a la incertidumbre política.
Según datos económicos, Argentina mantiene un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por $us 44.000 millones suscrito en 2018 por el expresidente Mauricio Macri y renegociado en 2022 por el actual jefe del Estado, Alberto Fernández.
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A fines de julio, el FMI acordó una flexibilización en la meta de acumulación de reservas internacionales del vecino país, una decisión que está pendiente de la aprobación del directorio y de la cual depende que el país reciba desembolsos por $us 7.500 millones.
En las primarias de agosto, Milei, economista de 52 años, sacudió el escenario político argentino al ser el más votado y conseguir 30% de los sufragios.
Los resultados de las PASO marcaron un deslizamiento ideológico hacia posiciones de centroderecha, liberales y de extrema derecha que no fueron precisamente las que predominaron en el periodo democrático iniciado en 1983 en el vecino país.
Ser contrario al aborto y a la educación pública no le impidió a Milei ganar las elecciones. Esas propuestas son tan claras como inconcretas en varios aspectos, pero sedujeron al electorado agotado ante una sucesión de gobiernos que no han ofrecido las soluciones esperadas en el aspecto económico y social.
El periodista Juan Luis González, quien recientemente publicó la primera biografía de Milei titulada El Loco por la editorial Planeta, muestra a un personaje que por sí solo desata incredulidad.
Según la biografía, Milei clonó a su perro muerto, pero antes, aprendió a hablar con él a través de médiums. Es un hombre solo, sin amigos ni pareja. Cree que su hermana es un ángel, sin metáforas. Y que Dios le encomendó la misión divina de convertirse en presidente de Argentina.
A lo largo de 236 páginas, el autor devela los misterios personales y las contradicciones políticas de Milei, un personaje que comenzó a destacar como un economista mediático y que, a fuerza de gritos, descontrol, amenazas e insultos contra periodistas y la clase política tradicional (a la que bautizó como “la casta”), fue ganando rating, tendencias en redes sociales y cada vez más simpatizantes.
González lo define como un hombre “con desequilibrios mentales”, que afirma ser alguien que no es y que, gracias a su carisma y el patrocinio oculto de un poderoso empresario, logró poner el jaque al kirchnerismo, peronismo y al macrismo, las dos fuerzas dominantes de la política en los últimos 15 años.
En ese proceso, dice, han sido fundamentales propuestas radicales que, en otras épocas, hubieran escandalizado a la sociedad pero que ahora coparon la agenda de los medios tradicionales.
Propone privatizar las empresas públicas y dolarizar la economía; combatir al progresismo, al feminismo y a la “ideología de género”; destruir el Banco Central; eliminar la obra pública; permitir la libre portación de armas; terminar con la gratuidad de la educación; abolir el salario mínimo y negar el número de víctimas de la última dictadura militar (1976-1983)
Ahora, los otros dos contendores Patricia Pato Bullrich, candidata de Juntos por el Cambio (JxC), y el oficialista peronista Sergio Massa, afrontan desafíos diferentes con la finalidad de impedir que Milei se alce con la victoria de octubre próximo.
El peronismo debe movilizar más votantes, rasguñar votos en los territorios con mayoría de militantes. Y debe proponerse como alternativa a dos rivales de derecha en lo económico, social y cultural.
En tanto, Bullrich tiene la imperiosa tarea de sumar más votos para apuntar una segunda vuelta. Pero no hay que olvidar que el expresidente Mauricio Macri tiene buen diálogo con Milei y aspira a ser el articulador de una nueva Argentina liderada por éste y Pato Bullrich, una candidata polémica y represora, con experiencia en los gabinetes de Macri, que representa a la derecha tradicional.
Hasta los comicios presidenciales pueden pasar muchas cosas, incluso que los electores asuman los riesgos que representan Milei y Bullrich, con sus respectivas amenazas fascistas, o garantizar la continuidad del peronismo.
(*) Alfredo Jiménez Pereyra es periodista y analista internacional







