Siguiendo el artículo de la economía de Milei publicado en La Razón, en esta entrega se analiza cuál es el enfoque global de las medidas propuestas; es decir si corresponden al clásico programa de ajuste estructural del FMI y, por lo tanto, la viabilidad de su financiamiento y apoyo.
El programa económico de Milei se encuentra en las 10 primeras medidas anunciadas el 12 de diciembre de 2023 por el ministro de Economía, en las 360 disposiciones del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU 70/2023), denominado Bases para la Reconstrucción de la Economía Argentina (que elimina derechos laborales, deroga la ley de alquileres, de góndolas y de abastecimiento, habilita la privatización de empresas públicas, modifica el sistema de salud y el código civil), y en los 664 artículos del proyecto de Ley Ómnibus (Ley de Bases y Puntos de Partida para La Libertad de los Argentinos), que en un solo paquete contiene varios proyectos separados, con tres anexos sobre las empresas públicas a estatizar, incentivos a las grandes inversiones y la ley de defensa de la competencia.
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El programa tiene como piedra angular la eliminación del déficit fiscal y su financiamiento mediante la emisión monetaria del BCRA, con el objetivo de alcanzar un equilibrio fiscal financiero en 2024. Otros componentes son la eliminación de regulaciones, restricciones y trabas burocráticas, y la corrección de precios relativos, en especial el tipo de cambio. Solo así se podría conseguir el restablecimiento del equilibrio externo. Un elemento clave es el saneamiento de la hoja de balance del BCRA, puesto que gran parte de la expansión monetaria para financiar al Tesoro Nacional fue esterilizada mediante la elevada emisión de pasivos remunerados del BCRA, que se denomina el déficit cuasi-fiscal.
Así, el logro de equilibrios básicos en los frentes fiscal y externo, junto con la eliminación del crédito del BCRA al sector público, constituirán los cimientos de la estabilidad macroeconómica futura. El centro es el área fiscal: disciplina fiscal, reorientación del gasto público, la reforma impositiva, la privatización de las empresas públicas y la eliminación del crédito del Banco Central al sector público. Las medidas contemplan además la eliminación de los subsidios a las tarifas del transporte, luz, agua y gas, y de la fórmula que establece los aumentos jubilatorios, con el objetivo de barrer de un plumazo cinco puntos del PIB y alcanzar el equilibrio fiscal en 2024.
En cuanto a la política cambiaria, contrariamente a lo que parece después una megadevaluación del tipo de cambio oficial de 400 a 820 pesos argentinos, el BCRA (2023) señala que es una medida transitoria puesto que se tenderá gradualmente a un tipo de cambio unificado y competitivo. Así, el BCRA mantuvo el sendero de deslizamiento para el tipo de cambio de 2% por mes, el crawling peg, de manera de proveer un ancla nominal que se extienda más allá del periodo de sinceramiento de precios relativos. Por tanto, no está inicialmente aplicando la liberalización cambiaria o tipo de cambio flexible, ni tampoco el libre movimiento de capitales (libre financiamiento externo) que postula el FMI y el Consenso de Washington de segunda generación. Parte de las medidas fueron el mantenimiento del Impuesto PAIS a las Importaciones y de los derechos a las exportaciones. Respecto a la liberación financiera, contrariamente a lo esperado de dejar libre la tasa de interés, el BCRA redujo y fijó la tasa de interés de política monetaria de 133% a 100%. En lo que respecta a la flexibilización laboral, que está entre las medidas del DNU, la justicia laboral suspendió la aplicabilidad del Título IV del DNU 70/23.
Lo esperado fue que el día mismo que se dictaron las primeras medidas, 12 de diciembre, salió la Declaración de la Portavoz del FMI sobre Argentina respaldando las medidas anunciadas. El 10 de enero de 2024, el personal técnico del FMI y las autoridades argentinas anunciaron un acuerdo a nivel de personal técnico para la séptima revisión del acuerdo del Programa de Facilidades Extendidas (SAP, por sus siglas en inglés), que está sujeto a la aprobación del directorio ejecutivo del FMI, para tener acceso a unos $us 4.700 millones. Las metas para fines de 2024 son alcanzar un superávit fiscal primario de 2% del PIB, emisión monetaria cero y una acumulación de reservas de $us 10.000 millones. En el Foro Económico de Davos, la opinión de muchos asistentes fue que el FMI estaría a la izquierda de Milei, mientras que en Bolivia algunos economistas se ubicarían a la derecha de Milei.
(*) Gabriel Loza Tellería es economista, cuentapropista y bolivarista







