Cuando muchos países, incluido Bolivia, hacen esfuerzos por tratar de reducir la pobreza y cerrar la brecha de la desigualdad, la realidad y las cifras juegan en contra. La concentración de la riqueza sigue en pocas manos, hoy más que nunca.
En América Latina, el grupo de mayores ingresos, llamado multimillonarios o milmillonarios, se lleva entre 29% y el 44% de los ingresos que generan al año cada uno de los países de la región. En Bolivia, esta cifra llega al 30%, según el estudio Panorama Social de América Latina y el Caribe 2023 de la CEPAL, elaborado sobre cifras de Forbes y Credit Suisse Research Institute.
“La región presenta niveles extremos de concentración del patrimonio. En ediciones anteriores del Panorama Social se ha documentado que la desigualdad de los ingresos es más grande de lo que muestran habitualmente las encuestas de hogares y cuando se ha obtenido información sobre la distribución personal de la riqueza, se ha establecido que esta alcanza niveles de concentración bastante mayores”, dice.
Según el trabajo presentado por la CEPAL, esta brecha es más amplia en Colombia, donde el grupo de mayores ingresos (milmillonarios) capta el 44,5% del ingreso total. Le sigue Brasil, donde los más ricos toman el 40,6%. Luego viene Honduras con el 39,9% de los ingresos totales concentrados por los más ricos.
En otros países como Panamá, los más ricos concentran el 36,8% de los ingresos, mientras que en Costa Rica es el 36,3%, en Paraguay el 36,2%, en Chile el 35,4%, en México 34,6%, en Ecuador 34,5% y en Perú 31,5%. La brecha se acorta un poco en Bolivia, con 30,6%, Uruguay 30,4%, El Salvador 29,5%, República Dominicana y Argentina, ambos con el 29,3%.
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Riqueza
Entre otros datos que marcan huella y dejan cicatrices en la desigualdad de ingresos en la población de América Latina y en la concentración de la riqueza, el informe de CEPAL destaca que el patrimonio de los milmillonarios llegó a los $us 453.000 millones en 2022, $us 4.600 millones más que en 2021 y $us 56.300 millones más que en 2019.
Al igual que todo el mundo, durante la pandemia, los milmillonarios también sufrieron una caída en sus ingresos y en su patrimonio, pero luego se recuperaron rápidamente, mientras los pobres siguen en la lucha. Por eso, otra vez se puede repetir esa vieja frase de que “los ricos son cada vez más ricos y los pobres están cada vez más pobres”.
“En cuanto a los años más recientes, en 2020 la riqueza de los milmillonarios se contrajo en gran medida debido a la crisis asociada a la pandemia, después se recuperó vigorosamente en 2021 en línea con la reactivación económica derivada de políticas monetarias y fiscales expansivas, y en 2022 cayó en términos reales a causa de la inflación”, señala el reporte de CEPAL.
Otro dato que llama la atención, según las cifras de Credit Suisse Research Institute (2022), citadas en el reporte de CEPAL, es que en 2021 el patrimonio de 105 ciudadanos de ocho países de la región representaba un 3,6% de la riqueza total de la población de América Latina y el Caribe. La CEPAL indica que la participación del patrimonio de los milmillonarios en la riqueza de la población total del país es más alta en Brasil, con 6,4%, Chile 5,4%, Argentina 4,7% y Colombia 4,3%. Los demás países están por debajo del 3%, Bolivia no figura en el gráfico, pero se entiende que esta en este nivel.
“La evolución del patrimonio de los superricos de América Latina y el Caribe ha sido muy congruente con el comportamiento de la economía agregada: la correlación entre el PIB regional y el patrimonio de los milmillonarios fue de 0,65 entre 2012 y 2022″.
Realidad
“La extrema concentración del patrimonio es una de las expresiones más evidentes de la desigualdad. A diferencia del ingreso, la riqueza es menos susceptible a las fluctuaciones del mercado laboral, y tiende a perdurar de una manera más sólida a lo largo del tiempo”, dice el estudio.
“Entre 2020 y 2021, la riqueza total de los milmillonarios latinoamericanos creció con una intensidad relativa muchísimo mayor que la del patrimonio del resto de la población de sus países respectivos”. Al contrario, la pobreza está prácticamente estancada, peor aún, en muchos países se hizo más profunda producto de la pandemia. Las desigualdades en la región también alcanzan niveles extremos y a muchos países les cuesta cerrar esta brecha.
Las mayores diferencias entre ricos y pobres se aprecian en Colombia y en Chile, donde la tasa de crecimiento del patrimonio de los superricos fue 29 y 28 veces, respectivamente, superior a la tasa de incremento de la riqueza del resto de la población.
El reporte sobre el Panorama Social de América Latina y el Caribe 2023 indica que, en los países de la región, en promedio, los hogares más ricos reciben un 34,9% del ingreso total, 21 veces más que los más pobres, que reciben el 1,7%. En países como Bolivia, las cifras pueden ser más duras, pero la aplicación de políticas sociales, como los bonos, hacen que las diferencias entre ricos y pobres se acorten un poco, aunque aún así, la brecha es grande.
Pero en la distribución de la riqueza entre los mismos milmillionarios de la región, también se observa una gran concentración.
“En 2022, siete latinoamericanos cuyas fortunas personales eran iguales o superiores a 10.000 millones de dólares acaparaban el 41% del patrimonio total de los milmillonarios de la región, y sus fortunas representaban alrededor del 3,2% del PIB de toda América Latina”, dice el informe.
Análisis
Ya en el análisis, CEPAL considera que una concentración excesiva de la riqueza puede tener “efectos negativos en el crecimiento económico y aumentar la desconfianza de la ciudadanía hacia las élites y las instituciones”. Estos efectos, más la posible vinculación de la riqueza con la política o actos de corrupción generan problemas sociales y políticos como la polarización.
“Esos problemas se agravan cuando el origen o el aumento de la riqueza de los multimillonarios se explica por sus conexiones políticas o por sus vínculos con el aparato estatal, lo que puede llevar a cuestionar la legitimidad de su patrimonio y fomentar las tensiones sociales”, dice el informe.






