En agosto del año pasado, en medio del inconducente debate sobre la fecha del Censo de Población, el gobernador Camacho anunció un “levantamiento estadístico departamental”. Nueve meses después, el Instituto Cruceño de Estadística reportó una cifra: “Santa Cruz tiene 4.000.143 habitantes”. Es la bandera que anticipa futuras tensiones y conflictos sobre los resultados del Censo 2024.
En principio, parece saludable que las entidades territoriales autónomas, con arreglo a sus competencias, realicen estudios estadísticos a fin de disponer de información útil para la definición de políticas públicas y la provisión de servicios. El problema es cuando tales estadísticas, como en el caso que nos ocupa, pretenden hacerse pasar por un “conteo poblacional” (sic). Y, de manera temeraria, fabrican y lanzan una cifra exacta de habitantes. Es como suplantar una película con una foto.
Más allá de la declarada motivación de “tener una radiografía” que provea información para fines de planificación, el propósito inocultable del levantamiento estadístico de la gobernación departamental de Santa Cruz es posicionar por anticipado un número en clave de consigna (“somos cuatro millones”), que se utilizará luego como bandera cuando se conozcan los resultados del Censo de Población. Es evidente que no necesariamente habrá coincidencia entre los datos de una encuesta y los de un Censo.
En ese marco, parece necesario recordar que los censos oficiales son una competencia privativa y están reservados para el nivel central del Estado, es decir, no se delegan ni transfieren. En pocas palabras: no hay “conteos poblacionales” por fuera de los que realiza el Instituto Nacional de Estadística. Claro que, en este caso, los datos tienen origen y fines políticos: deslegitimar por anticipado el Censo del próximo año y, así, generar conflicto en torno a la redistribución de escaños y de recursos.
Es importante señalar también la aberración metodológica que implica confeccionar un dato exacto (4.000.143) a partir de una encuesta, que en el mejor caso solo puede brindar estimaciones. Como advirtieron algunos expertos, se trata de un error, una gran irresponsabilidad que puede generar falsas expectativas. Ahí están como ejemplo esas encuestas electorales que una semana antes de la votación pronostican empate, y resulta que la diferencia es de 26 puntos. La manipulación estadística tiene pies de barro.
¿Cuántos habitantes tiene Bolivia? ¿Y cuántos hay en Santa Cruz y en los otros departamentos del país? Lo sabremos de cierto el segundo semestre de 2024 como producto del Censo Nacional de Población y Vivienda. Con esos datos se deben realizar, de manera sensata y concertada, la distribución de recursos en el marco de un pacto fiscal, así como la redistribución de escaños en Diputados para las elecciones 2025. Ojalá los datos poblacionales sirvan para planificar el futuro y no para dinamitarlo.

