El martes último, al cumplirse dos años y medio desde el inicio de la gestión de Luis Arce Catacora como presidente del Estado Plurinacional, el mandatario brindó un breve mensaje-informe al país, en el que destacó con énfasis los logros obtenidos desde noviembre de 2020, así como los obstáculos que el Gobierno ha tenido que superar; de los errores y defectos se habló poco o nada.
Donde más optimismo mostró el Presidente es en la economía: afirmó que, pese a contextos adversos e intentos de boicot externos e internos, la economía en Bolivia creció 3,5% en 2022 y el Producto Interno Bruto (PIB) alcanzó una cifra histórica de $us 44.315 millones; añadió que el PIB per cápita se incrementó en 7,4% respecto de la cifra de 2021, alcanzando a un monto de $us 3.691, “la cifra más alta en la historia de nuestro país”.
También se refirió al ámbito laboral, anunciando que la desocupación disminuyó de un pico de 11% en 2020 a un 4% al cuarto trimestre de 2022, así como a la reducción de la pobreza extrema, que bajó a 11,1% en 2021 luego de haber llegado a 13,7% en 2020. No dijo nada, sin embargo, de la calidad del empleo de esa población ocupada, que en casi todas las ciudades se manifiesta en forma de comercio callejero, ni de la indisimulable mendicidad en las calles.
Asimismo, mostró gran entusiasmo al hablar de los planes de industrialización, que llamó “irreversible”, y de la consiguiente sustitución de importaciones, señalando que está en curso la implementación de más de 130 plantas industriales en el país, y que el Gobierno está invirtiendo más de $us 3.600 millones “a objeto de crear una economía de base ancha para la industria boliviana”. Por ahora se trata de muchos anuncios y muy pocos resultados, y es de esperar que esa proporción se invierta en el corto plazo, pues hay proyectos que tienen demasiados años desde la primera vez que se publicitaron.
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También se refirió a la urgencia de renovar el sistema de justicia del país, señalando que son necesarios cambios profundos desde la formación de administradores de justicia, con una carrera judicial que garantice independencia, así como destacó la modernización y el gobierno electrónico como necesarios para acompañar este cambio, con la transparencia y el control social para garantizarlo.
De la escasez de dólares y la incertidumbre que esto ha causado dijo más bien poco, cifrando su esperanza en la recién promulgada ley que habilita la compra de oro en moneda nacional y su venta en divisas estadounidenses; lo preocupante en este caso no es el tiempo que pasará hasta que ocurra la normalización del mercado cambiario, sino el hecho que en las últimas semanas hubo contradicciones y desmentidos que no ayudan a devolver la calma a una población desinformada por acción de unos y omisión de otros.
Así, según el Mandatario, el país está en una senda que inspira optimismo, pero esa perspectiva es poco y mal comunicada a la población, que cada día se muestra más reactiva e impaciente.

