An Bang, una humilde aldea de pescadores del centro de Vietnam, alberga el cementerio más lujoso del país, un inverosímil conjunto de decenas de mausoleos familiares cuyos precios llegan a superar los 200.000 euros ($us 260.000).
El camposanto, edificado sobre un suelo arenoso frente al mar, ocupa más espacio que el resto de este pueblo de 4.000 habitantes, situado a unos 40 kilómetros de Hue.
Los nichos, dedicados en su mayoría a familias de antiguos pescadores o agricultores, tienen poco que envidiar a las fastuosas tumbas de los emperadores de la dinastía Nguyen, uno de los atractivos turísticos de Hue.
Escalinatas, patios interiores, tejados abovedados, intrincados diseños de cerámica y azulejo, pilares en forma de dragón, esculturas de unicornios y aves fénix, estatuas doradas, altares… nada falta en estos templos familiares, que llegan a medir 800 metros cuadrados.
Semejante dispendio para los difuntos de una aldea a cuyo alrededor solo hay arena y campos de arroz se explica por la devoción por los ancestros que profesan los vietnamitas de esta región y por la gran afluencia de dinero proveniente del extranjero en las dos últimas décadas.
Dan Le Thanh Long, vecino de An Bang, explica que el cementerio comenzó a adquirir este lujoso aspecto a fines de los años 80, con las primeras remesas de familiares que habían emigrado a Estados Unidos y otros países.
Pese a que algunos medios vietnamitas han descrito una desaforada carrera entre los lugareños por lucir la tumba más ostentosa, Long niega esa competencia e insiste en que únicamente les mueve la veneración por sus antepasados.






