Cientos de velas se encendieron la madrugada del domingo para conmemorar el primer año del terremoto de 8,8 grados y el tsunami que arrasaron el centro y sur de Chile, dejando 524 muertos, 31 desaparecidos y daños por 30.000 millones de dólares.
La vigilia se extendió por varios de los poblados más afectados por la tragedia, que hace un año puso abrupto fin al último fin de semana de las vacaciones del verano austral chileno.
El presidente Sebastián Piñera encabezó una ceremonia en la pequeña localidad de Cobquecura, en la Región del Maule, vecina a Concepción, y donde se registró el epicentro del sismo considerado el quinto más potente de la historia de la humanidad.
«El año 2010 fue un año muy duro y muy fecundo, nunca lo vamos a olvidar», dijo Piñera desde Cobquecura, acompañado por varios de sus ministros.
«Algunos creen que el terremoto nos debilitó como país. Yo creo que lo contrario: la adversidad refuerza a los países cuando realmente llevan en su alma esa fortaleza. Chile ha sido un país forjado siempre en la adversidad», puntualizó.





