El presidente francés, Francois Hollande, visitó el sábado Tombuctú, la ciudad del norte de Malí que los ejércitos francés y malí retomaron tras varios meses en manos de grupos islamistas radicales.
Hollande, acompañado por el presidente interino malí, Dioncounda Traoré, visitó una histórica mezquita y el centro de la ciudad, donde se conservan preciosos manuscritos antiguos, muchos de ellos quemados por los islamistas.
Entre 2.000 y 3.000 personas se congregaron para “decir gracias” a Francia en la principal plaza de la ciudad. Tombuctú, a 900 km al noreste de la capital Bamako, seguía el sábado bajo vigilancia estricta, con militares franceses cada 100 metros y tanques y camionetas repletas de soldados malíes patrullando las calles.
Al Qaeda en el Magreb Islámico (Aqmi) y Ansar Dine (Defensores del Islam) ocuparon Tombuctú durante diez meses e instauraron un régimen represivo basándose en una interpretación rigurosa de la Sharia (ley islámica), con amputaciones, latigazos para las parejas “ilegítimas” o para los fumadores.
Además de obligar a las mujeres a llevar un velo, prohibir las escuelas mixtas, el fútbol, los bailes y la música, los islamistas destruyeron mausoleos de santos musulmanes, adulados por la población local, al considerar esta veneración “idolatría”.





