Pese a la falta de lluvias, un estudio del Ministerio de Desarrollo Rural en cinco ecorregiones del país estableció que no es pertinente hablar de daños severos a grandes extensiones de cultivos, y por tanto descarta la escasez de alimentos producto de la sequía.
«La época lluviosa no alcanzó los niveles de las precipitaciones esperadas (entre septiembre y abril). Por otra parte, en toda Bolivia estamos en pleno invierno que se caracteriza por bajas precipitaciones. La excepción son los frentes fríos y húmedos (surazos) que son la base para las siembras de cultivos de invierno (y son beneficiosos) para el trigo y soya en la zona del trópico», señala el comunicado oficial.
El estudio determinó que la llovizna y la humedad son deseables para los cultivos de invierno en el trópico porque son fuente de agua. Además, concluyó que no hubo una helada, sino un surazo característico de la época. En el altiplano el ciclo de cultivos se inicia en septiembre y culmina en abril, por lo que no existen áreas significativas de cultivos y los que quedan están en invernaderos con agua y protegidos del frío. La ganadería bovina, de camélidos y ovinos es pastoreada en los bofedales, agrega.
En el valle los cultivos están restringidos a zonas reducidas y con disposición de agua para el riego. «Hablar de una masiva pérdida de cultivos no es pertinente», asegura el informe con datos de todo el país.






