El estrés durante la infancia puede impactar de forma negativa a la salud de las personas en la adultez y reducir la expectativa de vida, según los resultados de varios estudios en Inglaterra.
Investigadores de la Universidad británica de Pittsburgh encontraron asociación entre una niñez marcada por la pobreza y signos prematuros de enfermedades cardiacas al estudiar los efectos de las experiencias negativas en la infancia a largo plazo.
Aquellos adolescentes que sufrieron carencias materiales tenían arterias más rígidas y una presión arterial más elevada en comparación con otros que llevaron una vida normal, hallaron los científicos en un estudio con 200 personas.
En otro trabajo, el mismo equipo de científicos concluyó que esos niños se mostraban hipervigilantes ante situaciones que otros muchachos no expuestos a estrés hubieran enfrentado de una manera normal.
Las relaciones sociales con otras personas de su edad se pueden convertir en fuente de estrés que aumentan la excitación, tensión arterial, inflamación y un aceleramiento del envejecimiento de las células, encontraron los expertos.
ABUSOS. Otro trabajo mostró que las personas abusadas durante la infancia tenían telómeros más cortos y mayores niveles de inflamación en comparación con otras personas. Los telómeros son extremos de los cromosomas y su tamaño se relaciona con el envejecimiento celular.
En los niños menores de cinco años los síntomas son: la irritabilidad, llantos frecuentes, deseo de estar siempre en brazos de los padres, pesadillas, miedos exagerados a la oscuridad, a los animales o a quedar solos, cambios en el apetito, dificultades en el habla.
En los niños entre cinco y once años también está la irritabilidad, agresión, llanto innecesario, necesidad de llamar la atención compitiendo con los hermanos, quejarse de dolores físicos sin estar enfermos, señala el estudio desarrollado en el Reino Unido.






