Una nueva especie se descubre cada tres días en la Amazonia, incluyendo ranas con dibujos de llamas en la cabeza o loros calvos, pero la «temible perspectiva» de la desaparición de esta biodiversidad preocupa al mundo científico reunido en Nagoya, Japón.
Actualmente, la diversidad biológica está mejor documentada que nunca, trátese de zonas desérticas, selvas u océanos, pero los numerosos estudios realizados llegan todos a la misma conclusión: ciertas actividades humanas constituyen una preocupante amenaza para esta biodiversidad.
En Amazonia se identificaron entre 1999 y 2009 más de 1.200 especies, según un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) publicado en Nagoya, donde tiene lugar la décima Conferencia del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB).
El sorprendente y colorido inventario del WWF presenta descubrimientos realizados en esta vasta cuenca, que abarca nueve países: 637 plantas, 257 peces, 216 anfibios, 55 reptiles, 16 pájaros y 39 mamíferos.
Al igual que otras partes del mundo, «esta región increíble se halla bajo presión debido a la actividad humana. El paisaje está cambiando rápidamente», dijo en conferencia de prensa Francisco Ruiz, quien coordinó el informe de la WWF.






