El miércoles, Flores mostró molestia por las declaraciones del fiscal que advirtió incoherencias en sus declaraciones. «Estoy recontra complacida si me llaman a declarar, el polígrafo no me da miedo, llévenme a todo eso», señaló la viuda entonces.
El fiscal Céspedes planteó también otras interrogantes cuya respuesta conducirá a determinar si el entonces jefe de Informaciones de la Agencia de Noticias Fides (ANF), cuyo cadáver fue hallado el 21 de abril, cometió suicidio o fue asesinado. «¿Por qué Niño de Guzmán fue a ese lugar con vestimenta tan ligera siendo que eran las tres o cuatro de la mañana y hacía frío? ¿Por qué el celular se queda en su habitación? ¿Por qué porta su llavero? ¿Niño de Guzmán fue llevado muerto o ahí se inmoló, o lo mataron? ¿Por qué el cuerpo no tenía lesiones en las manos? ¿Por qué del bajo vientre hacia abajo estaba sin daños?».
Otro elemento que según el representante del Ministerio Público despierta dudas es por qué a las 20.00 del miércoles y cuando aún no se sabía si el periodista había muerto, Flores le dijo al portero del edificio donde vivía su esposo que éste había sido amenazado.
«Eso le dice directamente al portero, ¿cómo es que Sandra dice eso?». «Sabemos que Niño de Guzmán se encontraba hostigado durante una o dos semanas atrás por llamadas telefónicas. Sin embargo, no se han constatado las supuestas amenazas de que era víctima. Se ha vaciado la computadora, el contenido de los celulares y no tenemos elementos suficientes para afirmar si existía relación con amenazas».
Añadió que según los compañeros de trabajo, luego de recibir las llamadas telefónicas él se quedaba muy mal, «pero no sabemos si fue por las llamadas de Sheyla C. (su otra pareja sentimental y con quien tuvo un hijo), de Sandra o fue amenazado».
El fiscal también comunicó a la red Uno que por testimonios recogidos en la fuente laboral del difunto se confirmó que al momento de su muerte no realizaba investigación periodística alguna.
ANF informó, citando declaraciones de Céspedes, que el plazo de la indagación se amplió 90 días hasta obtener la información de todas las pericias solicitadas, entre ellas, el estudio histopatológico del cadáver, la autopsia psicológica y la valoración psicológica de Sandra Flores y Sheyla C.






