La polémica desatada por la publicación de una obra oficial que omite calificar a Franco de dictador y describe su régimen como «autoritario», no «totalitario», obligó ayer a su editora, la Real Academia de la Historia, a mostrar su disposición a rectificar algunas entradas.
Se han planteado «críticas legítimas» sobre algunas entradas de la obra en cuestión, el Diccionario Biográfico Español, reconoció la Real Academia de la Historia en un comunicado. «Puede haber, sin duda, un subconjunto de entradas que necesiten, a la vista del debate, una revisión historiográfica y editorial, susceptible de ser incorporada de manera rápida a la edición digital y a ulteriores ediciones en papel», admitió la Academia.
Sin embargo, no hace referencia explícita a lo escrito sobre el Caudillo y que desataron una polémica y malestar en el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, que financió el diccionario.
Franquista. La institución busca justificarse diciendo que para esta obra, «cada biografía va firmada, cada autor es responsable de sus textos» y puntualizó que la Real Academia de Historia «no ha querido modificarlas, aunque, a veces, hubiese discrepancias en cuanto al contenido de ellas».
El Diccionario Biográfico Español, una obra de 50 volúmenes, afirmó en la entrada dedicada al dictador Francisco Franco que había puesto en marcha «un régimen autoritario, pero no totalitario». Su autor, Luis Suárez, «simpatiza abiertamente» con Franco al que no llama nunca «dictador» sino «Generalísimo» o «Jefe del Estado», según el diario de centroizquierda El País.
Este artículo y otras entradas polémicas causaron profundo malestar en el seno del gobierno del Partido Socialista Obrero Español, el primero en legislar, a finales del 2007, para la rehabilitación de las víctimas olvidadas del franquismo.
La ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, instó a la Real Academia a corregir las biografías «que no corresponden a la realidad».






