La justicia argentina condenó a Aarón Aquiles Andrada (argentino) a 12 años de prisión por el crimen de Amílcar Cortez, trabajador boliviano al que asesinó a golpes a fines de enero del 2010, en la localidad de Batán, en Mar del Plata.
Aaron Aquiles Andrada fue declarado culpable del delito de «homicidio en ocasión de robo», informó en la página electrónica el diarioelatlantico.com.
La misma fuente señala que en la audiencia se demostró que Andrada perseguía con amenazas y golpes a miembros de la comunidad boliviana. Un testigo calificó al asesino como «violento, agresivo». Dijo que «le gustaba andar golpeando a los bolivianos porque les tenía rabia, porque trabajan por dos pesos y le sacaban el trabajo a la gente de acá».
El día del hecho, el 26 de enero de 2010, Andrada cumplió 19 años. Según la página web, él se juntó con un amigo, tomó un fierro y salió a la calle. Alrededor de las 21.30, los argentinos ingresaron en un predio de Batán y encontraron a Hernán Valdez (33) y Amílcar Cortez (30). Ambos trabajaban en el recambio de caños de riego.
Las víctimas fueron atacadas salvajemente con golpes en la cabeza y en otras partes del cuerpo. Un testigo observó el ataque y llamó a la Policía. Vio que los agresores robaron el teléfono móvil de Valdez. Debido a la gravedad de las heridas, Cortez murió cuatro días después. Su compañero quedó herido.






