José Cristian J. P., “el boliviano que pasó de costurero a millonario” en Argentina en ocho años, fue denunciado el 30 de junio por estafa y asociación ilícita. Sus víctimas, que le entregaron sus ahorros y se cuentan por miles, lo buscan en Bolivia.
El sindicado, quien se presentaba como un gurú de las finanzas personales, a través de la consultora de inversiones Ooshai, captaba dinero de la comunidad boliviana a cambio de intereses de hasta el 7% para supuestamente invertirlo en diversos negocios.
Quienes conocen el caso dicen que es peor que el de Finsa por la cantidad de víctimas —unos 30.000 emigrantes— y la suma en juego es de al menos $us 60 millones, que habrían sido sacados de forma ilegal de Argentina para ser invertidos en algunos de los múltiples negocios que el sindicado tiene en Bolivia.
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