El 24 de abril, Casiana Calisaya y su esposo, Antolín Condori, llegaron de emergencia al Hospital de la Mujer de Sucre. Tres días antes, ella había dado a luz en su vivienda, en un municipio del área rural, pero su estado de salud se complicó y resultó que su cuerpo aún gestaba a otro bebé.
El 21 de abril, un niño saludable nació en un parto domiciliario en San Lucas, distante a 265 km de la Capital. Pero con el paso de los días Casiana sintió malestares y pudo percatarse que el alumbramiento no se había consumado del todo y entonces buscaron ayuda profesional.
“El jueves 24 se recibió a una paciente del municipio de San Lucas con el antecedente de que tres días antes dio a luz a un bebé de sexo masculino en parto domiciliario, percatándose luego del prolapso (salida) de la manito y el pie de un segundo bebé. Es así que fue intervenida quirúrgicamente”, informó a los medios María Elena Ponce, directora del Hospital Gíneco Obstétrico y Neonatal Dr. Jaime Sánchez Pórcel, conocido como el Hospital de la Mujer en Sucre.
Parto gemelar asincrónico
La médico explicó que esto se conoce como parto gemelar asincrónico, es decir que los bebés nacen con cierto tiempo de diferencia, en este caso de tres días. Por lo regular, indicó, uno de los niños suele perder la vida, por lo que los médicos que atendieron a la paciente son altamente capacitados. “En la cirugía de emergencia se percataron de que la segunda bebé estaba con signos vitales y al nacer su llanto fue vigoroso”.
Este miércoles la niña fue dada de alta –su hermanito ya tenía autorización para dejar el hospital la semana pasada– y de este modo la familia emprendió viaje de retorno a San Lucas. Llevaron consigo toda la ayuda que recibieron a través de una campaña solidaria, consistente en leche, pañales, ropa, alimentos y otros.
La pareja ya tenía siete hijos, con lo que ahora la familia, que es de escasos recursos, suma 11 miembros. Un vehículo de la Alcaldía de su municipio los trasladó a su lugar de origen.
En el hospital bautizaron a los niños de manera convencional con los nombre de Antonieta y Cayetano, pero el sobrino de Jaime Sánchez Pórcel, en cuyo honor se nombró al hospital, llamó desde España y se ofreció de padrino de los bebés, afirmó Ponce. Su único pedido fue que los llamaran Fátima y Ramón.






