Los fuertes vientos no permiten que el incendio forestal, que comenzó hace ya algunas semanas en el sector del noreste Amazónico, cese. Las ráfagas han alcanzado grandes velocidades que han expandido el siniestro hasta el Pantanal boliviano, en Santa Cruz.
En este último lugar, los soldados de la Armada Boliviana tratan de mitigar el fuego que alcanzan entre los 10 a 80 kilómetros de velocidad, quemando todo a su paso.
Otro de los sectores más afectados por las llamas es el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Otuquis, que tiene una superficie de más de un millón de hectáreas.
Esta área reservada alberga a 1.647 especies de plantas, 700 especies de mamíferos, 400 especies de peces y otras 1.100 especies de mariposas, todas en peligro de morir quemadas, o las sobrevivientes, de fallecer por inanición o intoxicadas por el monóxido de carbono.
Decenas de jóvenes marineros del Batallón de Infantería de Marina se desempeñan combatiendo los incendios forestales en los sectores fronterizos de Puerto Busch y Puerto Quijarro.
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El personal, a través de las avionetas, inspeccionó los sectores donde hay más concentración de fuego.
Identificó que los focos de calor se expanden a velocidades de “10 km hacia el noroeste y otro de 2 km con dirección suroeste hacia el sector del triángulo Dionisio Foianini”, se informa en un comunicado de la Armada Boliviana.
Las ráfagas más fuertes son en el sector fronterizo con Brasil, donde “el fuego avanzó en 80% debido a la característica de la zona”.
Al momento, los efectivos navales trabajan de manera prolongada y, pese a las altas temperaturas, que es una característica de la región, se internan a los lugares de difícil acceso para aplacar gradualmente los focos de calor.
Hasta el 26 de agosto, Bolivia registró 1.154 focos de calor, con una mayor concentración en los departamentos de Beni y Santa Cruz.
La Paz es tercero con 89; le siguen Cochabamba con 47, Pando con 28 y Potosí con siete.







