El armado de un esqueleto de ballena y su exhibición en el jardín del Museo de Historia Natural es una iniciativa digna de aplauso, pues permite despertar la curiosidad y el interés en las nuevas generaciones por el mundo de las ciencias.
La iniciativa de este proyecto, como se reflejó el domingo en ESCAPE, partió de dos de los trabajadores del repositorio de Cota Cota: Manuel Carvajal y Simeón Lima. Ellos, a pesar de no contar con conocimientos científicos, se valieron de su experiencia técnica para poder armar el gigantesco puzzle orgánico, con el asesoramiento de los profesionales del museo, así como del director, Mario Baudoin, quien además gestionó el debido financiamiento.
El siguiente paso depende de los padres y maestros: llevar a los hijos/estudiantes a un viaje que les permita acercarse a los grandes enigmas del universo puede repercutir en el nacimiento de vocaciones científicas, un área en la que el país necesita imperiosamente recursos humanos. Quién sabe, quizá en una de esas visitas se pueda despertar a temprana edad a una futura Madame Curie o al próximo Stephen Hawking.
El esqueleto de ballena y el resto del repositorio está a la espera de nuevos visitantes. El Museo de Historia Natural de Cota Cota permanece abierto de lunes a domingo, de 8.00 a 16.30.






