El Festival Internacional de Jazz, que se organiza en La Paz, cumple una década con el antecedente de otros 10 años como evento nacional. Es decir, el Festijazz celebra 20 años de permitir el encuentro de músicos y amantes del género. Dos décadas que se han desarrollado, saben los organizadores con qué esfuerzo y venciendo cuántas dificultades.
Se trata, pues, de una hazaña que se debe, en particular, al esfuerzo de Wálter Gómez, músico y gestor cultural, y actual oficial mayor de Culturas de la urbe. Al empeño de este hombre se han sumado voluntades de otros músicos y el respaldo de las embajadas de países europeos, latinoamericanos y asiáticos, secundado por entusiastas intérpretes de primerísimo nivel.
El Festijazz es un motivo de orgullo para Bolivia. Y un ejemplo de lo que significa hacer gestión desde las entidades públicas: hay una idea en la sociedad civil, ésta muestra que funciona y entonces se la respalda a fin de que tal idea crezca, se fortalezca y multiplique.
Hoy comienza el festival que se extenderá por 11 días, en escenarios del Teatro Municipal y del hotel Torino, además de El Alto y Santa Cruz. Figuras como el icónico brasileño Roberto Menescal serán parte de la fiesta, junto a franceses, japoneses, holandeses, estadounidenses y, claro, bolivianos.






