Fueron precisas la intervención de una comisión interinstitucional y una reunión de cuatro horas para eliminar, de la Academia de Policías, el requisito de la estatura mínima. Algún motivo habrá tenido la institución para discriminar por un factor tan ajeno a la voluntad del afectado —la estatura—; pero ahora, el que fuere, suena a ridículo y anacrónico. No va más, ciertamente; lástima por los bajitos que en el pasado habrán visto frenada su vocación sin remedio.
Se trata de una primera señal concreta del cambio que la entidad policial está dispuesta a efectuar para enmarcarse en lo que disponen las nuevas leyes en el país y que condenan todo tipo de discriminación. Y están dispuestos otros pasos más, pues los muchos casos de corrupción y abusos que se han conocido de parte de la institución así lo exige.
Hay que destacar la decisión con que ha intervenido el Defensor del Pueblo, pero también el eco que hay en el Poder Ejecutivo, así como en las autoridades de la Policía. Gracias a ello es que se puede confiar en que, al menos, se intentará el cambio.
La vigilancia del proceso de selección de candidatos se presenta como una garantía, en tal sentido. Que no haya padrinos, ni cobros extraoficiales ya será un logro.






