Enemigos es el nombre de la obra que Gil Vicente ha presentado este año en la Bienal de arte contemporáneo de Sao Paulo. Esta obra ha suscitado polémica porque muestra el asesinato de sus enemigos, con una serie de dibujos en los que él aparece apuntando con un arma a la cabeza de cada uno de ellos. Los enemigos del artista son responsables de la desigualdad e injusticia social del mundo y deberían estar muertos (según el autor) pues mucha gente fallece a consecuencia de estos dos hechos sociales. Por lo tanto, es la forma en la que el artista exterioriza su rabia contra el poder político.
Entre los enemigos de Vicente figuran George Bush, el papa Benedicto XVI y el ex presidente Inácio Lula da Silva, entre otros. La obra fue luego intervenida por el boliviano Eduardo Rivera o Bluebox, quien, burlando la seguridad de la galería, colocó un rostro recortado del presidente Evo Morales sobre el de George Bush. Se puede penar la sustracción pero no la incorporación de elementos en una obra de arte, así que Bluebox no sólo logró su cometido, sino que recibió las felicitaciones del autor de Enemigos.
Ahora bien, el boliviano dice que no quiso dañar la imagen de Evo Morales, ¿qué habrá querido hacer entonces? Porque la intencionalidad de la obra, según la explicación de Vicente, está clara. De hecho, la controversial obra de Vicente se mantuvo en la Bienal, a pesar de la censura por parte de diversas instituciones como la Orden de Abogados de Brasil (OAB) por considerarla una «apología del delito».
Recientemente, sucedió algo parecido con la exposición del cuadro Y no fue de Diego Morales. La pintura era una crítica a las contradicciones de este gobierno respecto al tema cultural, mostrando de manera grotesca a los personajes interesados en llevar a cabo el evento de Miss Universo. La obra fue censurada por el Gobierno a través del Ministerio de Culturas, que solicitó al Museo Nacional de Arte retirar este cuadro de la exposición. Por lo menos una noche de insomnio le habrá costado al director del MNA decidir entre la política y la ética respecto a esto, optando desde la sensibilidad del artista por lo segundo. ¿Será por esto que ahora el Gobierno piensa que la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia no trabaja acorde a la nueva Constitución?
La descolonización es para el Gobierno el proceso cultural que debe profundizar este proceso de cambio. Pero plantear esto y llevar a efecto uno de los eventos más colonizadores del cuerpo como es el Miss Universo, evidencia las contradicciones de la praxis a la hora de llevar a cabo este objetivo.
Será que la censura a este tipo de expresiones simbólicas ayuda a construir este proceso de cambio. El descolonizar no es más bien el desconstruir la mirada panóptica disciplinadora, que se critica a occidente practicar con el resto del mundo. Con la cual homogeniza culturalmente a partir de la idea de universalidad.
Eduardo Schwartzberg
es sociólogo.






