La Asamblea Plurinacional acaba de distinguir al Ejército con la Orden Parlamentaria al Mérito Democrático «Marcelo Quiroga Santa Cruz». Que las Fuerzas Armadas merecen un reconocimiento, en particular ahora que celebran su Bicentenario de creación, probablemente es justo. Pero, hay que ser poco criterioso para entregar a la institución una presea que lleva el nombre de quien murió en manos de militares que fueron parte de regímenes dictatoriales, por tanto, antidemocráticos. Pero no sólo eso: son estos mismos quienes han puesto trabas una y otra vez a las investigaciones para determinar el destino de los desaparecidos durante las dictaduras militares. Y precisamente uno de éstos es el líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz.
Quienes han promovido la condecoración, así como quienes la han recibido, tendrían que haber medido las consecuencias de su accionar. Hay algo en la vida pública que se llama tino, delicadeza, oportunidad.
Por supuesto, las críticas se han levantado airadas. La Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Mártires por la Liberación Nacional (Asofamd) ha calificado el hecho de «despropósito».
La condecoración está consumada y no hay retorno decoroso. Por eso, es mejor pensar antes de actuar.






