El hospital Arco Iris merece un aplauso por la campaña que desarrolla en estos días y que apunta al dolor. Ocurre que hay mucha gente que vive, debe vivir, sufriendo dolores de manera permanente. Que se esté trabajando en formas médicas para ayudar a esas personas a sobrellevar la situación, y hasta evitarla, debe ser de las posibilidades terapéuticas que ofrece la ciencia que necesitan socializarse más ampliamente.
Como se podrá comprender, hay enfermedades que, más allá de la inminencia de la muerte, se hacen intolerables por el sufrimiento físico que provocan. Hay analgésicos, sin duda, pero a veces o no son lo suficientemente fuertes o el exceso de su consumo agrava la salud del paciente. A la par, existen también dolores por causas neurológicas que exigen un tratamiento no siempre a disposición del ciudadano que debe acudir al servicio público de salud.
En definitiva, una categoría capaz de alterar la vida de miles de personas, que tiene que ver con causas no siempre evitables, es ésta del dolor. Y, como muestran los adelantos científicos, para éste sí existen tratamientos que pueden aliviar y, por tanto, devolver en lo posible una existencia llevadera a la gente.
Arco Iris está trabajando en este sentido. A cambio de Bs 25, cualquier persona puede buscar un remedio.






