Que los chicos no se enteren, pero Papá Noel no existe. O todo lo contrario: tal vez hoy el mito del anciano barbón, en el que los niños creen a fe ciega, cobre vida más que nunca. En el fondo, ningún misterio se esconde detrás del adorable ¡jo, jo, jo!, y sin embargo algo, nadie sabe exactamente qué, mantiene latente el encantamiento. La ingenuidad del niño y de la niña que esperan ansiosamente a Papá Noel, de algún modo, aunque fuera por acompañar la ilusión, pervive también en los mayores como por arte de magia. De la magia de la Navidad.
La Navidad… sinónimo de paz, de amor y de felicidad. Y, a la vez, de tristeza, de melancolía, de soledad. Porque, ¿cuánta gente pasó la Nochebuena sin familia? Una cifra inquietante: 100 millones de personas en todo el mundo no tienen hogar y sobrellevan este día como pueden, en las calles.
Ha nacido el Niño Dios, según la creencia cristiana y Dios, ha dicho una autoridad católica boliviana para explicar el significado de la Navidad, está con nosotros. Por eso la celebración religiosa o la sencilla espiritualidad de cada uno en esta fecha especial.
Materia y espíritu vuelven a encontrarse en el punto común de esta fiesta colmada de símbolos visibles como el arbolito y sus adornos de pies a cabeza, pero también de otros que aparentan una cosa y, en realidad, son mucho más que lo que los ojos alcanzan a ver, como la cena de platos típicos que congrega alrededor de una misma mesa a toda la familia.
Una fuerte corriente de aires solidarios anduvo recorriendo las calles de La Paz y de otras ciudades del país, reeditándose una descorazonadora pugna de juguete contra pobreza. Miles de niños y niñas obtuvieron su regalo gracias a la porfiada colecta de adolescentes, jóvenes y adultos que, dignos asistentes de Papá Noel, nunca se rinden en esta lucha sin cuartel.
La lección de amor por el prójimo que en estos días nos han dado los Carros de Fuego, Cuerpo de Cristo, Fundación Arco Iris, Aldeas Infantiles SOS, Fundación Arco Iris, Fundación Alalay, entre otras instituciones que organizaron campañas solidarias, ojalá tocara el corazón de todos los bolivianos. Especialmente de los políticos, también llamados a entender el verdadero sentido de la Navidad, no el de los regalos y la superficialidad sino el de la fiesta que reúne en vez de separar, para que este 2011 se encuentren en torno a objetivos comunes y beneficien al conjunto de la sociedad.






