En Bolivia, como seguramente sucede en muchos otros países, las mujeres generalmente descuidan su salud sexual y sólo acuden al médico cuando se trata de su salud reproductiva, dos aspectos que si bien están estrechamente relacionados, son claramente distintos. Puede afirmarse que también es común que las féminas descuidan en general el cuidado de su salud en el caso de otras enfermedades.
Condicionadas por la sociedad, muchas mujeres, especialmente entre las hoy abuelas, asumen como normal y deseable sacrificar la propia salud a favor de la de otros miembros de la familia. Son, pues, particularmente vulnerables al cáncer cervical, que además se desarrolla de manera inadvertida, a menos que se practiquen exámenes periódicos. Otro factor que incide en esta actitud es la falta de tiempo; con la creciente incorporación de las mujeres al ámbito laboral, tienen menos tiempo disponible para asistir al médico, mucho menos para someterse a un examen que es considerado, por decir lo menos, incómodo, por la forma en que se toma la muestra para el análisis.
Como respuesta a esta razón para no asistir a los controles médicos, el Ministerio de Trabajo ha emitido la Resolución Ministerial 268/11 que no sólo dispone un día libre al año para que las mujeres acudan a su seguro médico a realizarse el examen de Papanicolau y la mamografía, sino que señala que es de obligatorio cumplimiento.
Considerando que según datos del Instituto Nacional de Laboratorios de Salud (Inlasa) en Bolivia mueren tres mujeres al día por cáncer, la medida, más que una concesión, es una necesidad de salud pública, y como tal debe merecer atención prioritaria de empleadores y empleadas.
Por lo pronto, un grupo de varones, agrupados bajo el irónico distintivo de ‘Maridos Oprimidos’ ha llamado la atención sobre el derecho que les asiste a los varones de gozar de idéntica medida, para someterse a la detección temprana del cáncer de próstata, por ejemplo, lo que debe ser considerado como una idea atendible y discutible.
La medida no será suficiente para poner un alto efectivo al cáncer cervical, sin duda, mas permitirá poner en debate la necesidad de que las mujeres se vean obligadas a realizarse exámenes que pueden servir para evitar o al menos remediar una enfermedad que de no ser identificada a tiempo puede ser mortal. Y eso puede ayudar a introducir cambios en la mirada patriarcal sobre el cuerpo y la salud de las mujeres.






