Parte de esa estrategia es la multiplicación de manifestaciones a favor de la causa boliviana, tanto dentro como fuera del país. La designación de la fecha de hoy como Día del Derecho de la Reivindicación Marítima, con la celebración de actos públicos en diversas ciudades del país, es, además, el intento de institucionalizar estas manifestaciones sociales, lo que permite inferir que resolver la demanda tomará aún varios años más.
La agenda del evento que tendrá lugar desde la tarde en La Paz incluye, como constancia de la repercusión internacional de la posición del Estado boliviano en su ambición de tener acceso propio a las costas del Pacífico, la actuación de dos grupos musicales chilenos: el folklórico Inti Illimani y el rockero Los Miserables. Además, entre el público habrá líderes, dirigentes y políticos chilenos, que con su presencia dan fe de que en el vecino país hay claras adhesiones a favor de Bolivia.
En el ámbito nacional, las adhesiones tampoco han escaseado; de hecho, quienes han cuestionado la celebración del día o los actos programados inevitablemente han mostrado una imagen negativa, pues en el país nunca ha sido aceptable rechazar las iniciativas conducentes a recuperar el mar que «nos pertenece por derecho», y en el contexto actual mucho menos, como lo demuestra el hecho de que hasta los legisladores de oposición, habitualmente prestos a descalificar cualquier iniciativa gubernamental, o bien han mantenido un prudente silencio o bien han manifestado su adhesión.
Lo señalado, sin embargo, no significa que hayan desaparecido las voces críticas, que llaman la atención sobre las connotaciones que tienen estos actos de masas, desde aquellas que señalan los poderosos efectos sobre opiniones y actitudes de quienes se adhieren a éstos, hasta las que cuestionan su función distractiva.
Por lo pronto, los frutos de ésta y otras manifestaciones públicas se han traducido en un cambio de actitud en las autoridades chilenas, que si bien mostraron su airado rechazo a la posibilidad de que Bolivia acudiese a instancias multilaterales, luego del anuncio que hiciera el Presidente del Estado el 23 de marzo, después han insistido permanentemente en la necesidad de favorecer el diálogo sobre los varios asuntos en disputa.
Es, pues, bueno que el país tenga no uno, sino varios ‘días del mar’, ya que es la mejor manera de reforzar actitudes a favor de la demanda marítima, pasando así del lamento a la acción.






