Un reciente estudio de la Fundación Amigos de la Naturaleza coloca a Bolivia como uno de los 15 países con mayor biodiversidad en el mundo, por la gran cantidad de recursos genéticos, de especies y de ecosistemas naturales que habitan en el territorio nacional; y todo ello gracias a la posición geográfica del país, al interior de la faja tropical y protegida por dos Cordilleras. Se trata de un gran privilegio, pero también de una gran responsabilidad.
En efecto, como en ningún otro aspecto, la biodiversidad coloca al país en una situación favorable al momento de tratar temas medioambientales. Por ejemplo, en cumbres de gran relevancia como las que discuten el cambio climático, Bolivia puede asumir un rol mucho más preponderante que el de países más avanzados pero menos diversos, como Chile. Y esta posición, si se la maneja adecuadamente, puede asimismo inclinar la balanza a favor del país a la hora de tratar otros temas en los que nos hallamos económica, política y militarmente en desventaja, como en el caso del mar. Empero, si no se empieza a manejar el cuidado de la biodiversidad de manera responsable, si no se deja de pensar el tema ambiental como si fuese un escollo para el desarrollo, entonces, este gran privilegio biológico, que es nuestra verdadera riqueza, se perderá.






