La iniciativa presidencial recibió prontamente muestras de beneplácito, tanto de parte de los portavoces de los gremios periodísticos como de los partidos políticos de oposición, y todos ellos tuvieron que reconocer que, en efecto, el Presidente escucha las demandas ciudadanas y actúa en consecuencia, tal y como él mismo remarcó en la conferencia de prensa convocada para hacer el anuncio.
Queda de esta experiencia la insoslayable evidencia de la función política que desempeñan los medios de comunicación, y seguramente en los próximos días se conocerán diversos análisis y comentarios que apunten en este sentido. Por su parte, los periodistas podrán congratularse, una vez más, de la decisiva influencia que tienen en la sociedad y el Gobierno, lo que, sin embargo, no debiera ser motivo para que olviden que su deber es, en primera instancia, informar, garantizando de esta manera la vigencia de la libertad de expresión.
Queda a partir de ahora para los medios de comunicación, incluido este diario, el reto de demostrar que los valores a los que apela el discurso periodístico pueden ser materializados en la práctica cotidiana del oficio, lo que implica, en este caso, un respeto inequívoco al derecho de la población a ser informada de manera oportuna, plural y, sobre todo, completa.
No será fácil dar cobertura a los más de 100 candidatos que serán seleccionados por el Órgano Legislativo, como tampoco lo será para muchos periodistas despojarse de los inevitables prejuicios y condicionamientos ideológicos que suelen condicionar el tratamiento informativo. Pero en este caso, dadas las circunstancias, es más importante que nunca demostrar que sí es posible.
Asimismo, las y los candidatos, liberados de las restricciones impuestas a sus estrategias proselitistas, deberán, por una parte, ser muy cuidadosos para distinguir información de propaganda y, por otra, mostrarse particularmente cautos en su actuación pública, ya que es evidente que sus actitudes revelarán mucho más de lo que puedan hacerlo sus respuestas ante el requerimiento periodístico.
Estamos, pues, en un escenario político radicalmente distinto al que prevaleció hasta el viernes, y con suerte, las y los periodistas harán un esfuerzo extraordinario para mostrarse dignos de la consideración que han recibido. No hacerlo significará que los legisladores tenían razón al temer por la proverbial parcialización de muchos de los miembros del gremio.






