Han pasado 42 años desde que Aldeas Infantiles SOS abrió sus puertas en el país; proporcionando no sólo un hogar y momentos de alegría a cientos de niños que quedaron en la orfandad, sino también y sobre todo un futuro con esperanza.
Hoy más de 800 adultos, otrora huérfanos acogidos por esta institución, gozan de una vida independiente y algunos de un hogar propio. Encomiable labor que se ha ido fortaleciendo con los años, gracias a las enseñanzas que devienen de la experiencia, pero especialmente al amor de todas las personas que trabajan cotidianamente por estos niños; sentimiento que precisamente se perfecciona y desarrolla en medio de las tribulaciones y carencias. Desde sus inicios, comprendieron la importancia de suplir la necesidad de cariño que todos y especialmente los niños sienten; necesidad que motivó la creación del programa Madres Sustitutas. Pronto también entendieron la urgencia de trabajar con las familias en riesgo, brindándoles oportunidades de autosostenibilidad y programas en contra de la violencia, para evitar que más niños abandonen sus hogares. Y todo ello gracias al apoyo de personas en todo el mundo, que encuentran en este tipo de instituciones una opción clara para sembrar alegrías y esperanza, pero también un mejor futuro para toda la sociedad.






