Anteriormente, en este mismo espacio, se alertaba acerca de la sobrepoblación canina en distintas ciudades del país, que está alcanzando niveles inquietantes para la salud de las personas y denigrantes para los propios perros, resultado de la ignorancia de aquellas personas que no entienden la responsabilidad que implica tener una mascota, pero también por la falta de políticas locales que enfrenten efectivamente este problema.
Desafortunadamente, han sido necesarios 134 casos de rabia canina en tan sólo una semana, entre el 7 y el 13 de agosto, para que las autoridades empiecen a tomar en serio estas advertencias. En efecto, aprovechando el 16 de agosto, día reservado para agasajar al mejor amigo del hombre, el Viceministro de Salud anunció el diseño de una norma que fije condiciones básicas para la crianza de perros y controle la proliferación de canes vagabundos, en coordinación con las gobernaciones y municipios del país.
Es de esperar que esta necesaria iniciativa se concrete pronto y de la mejor manera posible, a fin de controlar una situación de mucho riesgo para la población, pero también muy penosa para los canes, especialmente callejeros, que deambulan por las calles en busca de comida y agua, pasando frío, hambre, accidentes, contrayendo y diseminando enfermedades.






