Una investigación realizada en cinco ciudades de Bolivia (Cochabamba, El Alto, La Paz, Santa Cruz, Sucre) devela que una de cada dos mujeres afirma haber enfrentado al menos un embarazo no deseado en su vida, en tanto que al menos una de cada 10 reveló haberse realizado un aborto inducido. Las causas de esta alarmante estadística se explican por la falta de información y la persistencia de temores, mitos y tabús, que los padres y la sociedad inculcan a los jóvenes.
Asimismo, el estudio financiado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció que el 61% de las encuestadas reconoció que no usa métodos anticonceptivos modernos, y que en «en muchos casos» el entorno y las condiciones de vida inducen el aborto entre las jóvenes y adolescentes, muchas veces en contra de su voluntad. Otras investigaciones también de la OMS sostienen que el 9,1% de la mortalidad materna en el país es producto del aborto inseguro.
Es responsabilidad de todos, instituciones públicas y privadas, maestros, hermanos, padres y madres de familia revertir estas estadísticas, que revelan la cotidianidad de miles de mujeres en el país, obligadas a sufrir situaciones de mucha angustia y estrés; padecimientos que no sólo se manifiestan en frustraciones, sino que además atentan contra su salud y vida.






