El martes, un grupo de campesinos de la población beniana de Yucumo inició un bloqueo, que amenaza con interrumpir en aquel sector la marcha de los indígenas en defensa del TIPNIS, con el fin de forzarlos a dialogar con el Gobierno. Este bloqueo constituye un despropósito, pues, lejos de propiciar soluciones, amenaza con ahondar aún más las diferencias y polarizar las posiciones.
Los colonos se están atribuyendo una función que no les corresponde, impulsando un bloqueo que bien puede derivar en un enfrentamiento, que a su vez pondría en riesgo la salud e incluso la vida de los marchistas (entre los que se encuentran varios niños y mujeres) sin ningún sentido. En efecto, más temprano que tarde, los indígenas tendrán que dialogar con las autoridades gubernamentales, ya sea durante el recorrido o tras su arribo a la sede de gobierno.
El sentido común y la experiencia demuestran que la violencia, independientemente de cómo se manifieste, termina siendo un fracaso, y que el camino contrario resulta mucho más eficaz. Esto lo han entendido no sólo Mandela, Gandhi o Martin Luther King, sino también los propios indígenas, cuya marcha —a diferencia de otras protestas— no está vulnerando la libre circulación ni ningún otro derecho del resto de la población.






