Ayer, de nueva cuenta, los pobladores de la ciudad de La Paz fueron víctimas de los excesos y arbitrariedades de los choferes del transporte público. En esta ocasión fueron los conductores de taxis de ruta fija (trufis) quienes bloquearon varias calles e intersecciones, como medida de protesta en demanda de un aumento de pasajes. Además de vulnerar el derecho fundamental de las personas a la libre circulación, los choferes cometieron otros excesos, como la ruptura de parabrisas y la destrucción de árboles, que fueron utilizados para interrumpir el tránsito vehicular.
Independientemente de la legitimidad o no de sus exigencias, viene siendo hora de que a los gremios del transporte público se les haga entender que los derechos de unos no pueden subordinarse a las reivindicaciones de otros. En este sentido, es imprescindible que la Policía identifique y sancione a los responsables de los delitos antes señalados.
Ahora bien, este tipo de acciones, además de revelar ignorancia y falta de consideración por el resto y la naturaleza, no hacen sino reforzar la necesidad de implementar, cuanto antes, sistemas de transporte masivos alternativos, ora a través de buses municipales, ora a través de trenes urbanos o tranvías. De lo contrario, el bienestar de la población seguirá a merced de los abusos choferiles.






