Con la convicción de lograr un “equilibrio en la administración pública”, los opositores Unidad Nacional y Movimiento Sin Miedo anunciaron, por separado, su deseo de proclamar binomios “hombre-mujer” para las elecciones generales de 2104. Convergencia Nacional fue más lejos: aún no tiene candidato presidencial, pero dice que su candidata a la vicepresidencia será una mujer campesina.
Resulta saludable está aspiración de aplicar al binomio presidencial el principio de “equivalencia de condiciones entre hombres y mujeres” establecido en la Constitución, conforme al criterio de paridad y alternancia. Llama la atención, en todo caso, que ninguna de las tres fuerzas políticas se haya planteado siquiera la posibilidad de un binomio en el que la candidata presidencial sea una mujer.
Por el lado del oficialismo, aunque surgieron voces a favor de una candidata vicepresidencial, las opciones parecen ya cerradas en torno a la tercera postulación de su “irrompible” binomio hombre-hombre, que además está en el Gobierno desde enero de 2006. “Por el momento no sería conveniente”, dice un asambleísta del MAS; mientras otro, más torpe, asegura que no hay una mujer con el liderazgo “suficiente”. Queda todavía un largo camino en Bolivia para el pleno ejercicio de los derechos políticos de las mujeres.






