Luego de la previsible disputa política en torno a la redistribución de escaños y el descontento de los tres departamentos afectados por la propuesta técnica finalmente aprobada por el Órgano Legislativo, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) debe asumir una labor aún más delicada y compleja. Se trata de “redibujar” (modificar y/o actualizar, dice la norma) las circunscripciones uninominales (o al menos una parte de ellas).
De acuerdo con la Constitución Política del Estado, las circunscripciones uninominales se definen con apego a los siguientes criterios: continuidad geográfica, afinidad y continuidad territorial, no trascender los límites de cada departamento y basarse en población y extensión territorial. No se trata pues de una labor sencilla ni menos un resultado que pueda sujetarse a intereses particulares o presiones políticas.
¿Cómo se realizará la actualización de las circunscripciones uninominales considerando que, según la nueva redistribución, deben reducirse de 70 a 63? El reto mayor es la aplicación estricta de los criterios constitucionales así como el respeto pleno al trabajo técnico del TSE a través de su dirección de Geografía Electoral. Es fundamental también que el INE provea sin más demora los datos oficiales de población desagregados por manzano.






