En el primer trimestre del presente año la economía china registró un crecimiento de 7,4%, inferior al esperado, producto del menor crecimiento que registraron principalmente la actividad industrial y el consumo. A fin de revertir esta situación, el Gobierno chino implementó medidas focalizadas como estimular el crédito en zonas rurales y reducir los impuestos a las pymes, medidas que habrían contribuido para que esa economía se recupere levemente en el segundo trimestre, alcanzando un crecimiento del 7,5%, que es la tasa que el Gobierno estima alcanzará su economía en todo 2014 (se estima que la economía china requiere crecer por encima del 7% para poder mantener los niveles de empleo).
Sin embargo, en agosto, un desempeño menor al esperado en la producción industrial, inversión en activos, ventas minoristas y el continuo deterioro del sector inmobiliario han despertado dudas respecto a que esa economía logre alcanzar la tasa de crecimiento esperada. De hecho muchos organismos internacionales pronostican un crecimiento inferior al 7,5% para 2014.
Ante estas decepcionantes señales, la semana pasada, el banco central chino tomó la decisión de inyectar $us 81.000 millones a través de los cinco bancos más grandes, que son controlados por el Estado, y que serían canalizados hacia sectores específicos que el Gobierno considera relevantes para su economía, como la construcción de viviendas y las pymes, entre otros.
Después de la crisis financiera de 2008, las exportaciones dejaron de ser un motor del crecimiento de la economía china y su Gobierno, a fin de incentivar su mercado interno, estableció medidas para fomentar el crédito, lo que generó un elevado endeudamiento, creciente morosidad y la descapitalización de algunos bancos. Es por esta situación que las autoridades se ven limitadas para tomar medidas con efectos más globales, como reducir las tasas de interés de referencia, y se han centrado en adoptar medidas más focalizadas. La duda que surge es si ese tipo de medidas tendrán el impacto deseado en toda su economía.






