El 24 de diciembre de 2014, el avión de guerra del piloto jordano Muas al Kasasba se estrelló en una región de Irak controlada por el Estado Islámico (EI). Semanas atrás, sus padres y su esposa, con quien se había casado pocas semanas antes del accidente, se aferraron a la posibilidad de que Kasasba podría regresar a su lado, luego de que los yihadistas ofrecieran canjearlo por una terrorista iraquí condenada a muerte, detenida en Jordania.
No obstante, el martes se enteraron que todo era una farsa, pues su familiar hace más de un mes que ya había fallecido y de la peor manera, consumido por las llamas. La noticia les llegó por medio de un video difundido en internet, cuidadosamente producido, con música de fondo, cámaras lentas, efectos especiales y hasta un argumento que da a entender que la incineración del piloto jordano era consecuencia de los daños que sus bombardeos habían causado.
Como era de esperar, este nuevo video ha generado indignación entre propios y extraños, al extremo de que Ahmed al Tayeb, uno de los imanes más influyentes del islam suní, ha emitido un mensaje instando a la comunidad internacional a luchar contra el EI, al que ha calificado como “satánico y salvaje”, cuyos integrantes violan con sus actos las enseñanzas del islam y de Mahoma. Una aclaración ciertamente necesaria.






