La Coca-Cola se vende en más de 200 países en el mundo y ocupa el primer lugar en las ventas mundiales de gaseosas. En segundo lugar, con mucha diferencia, le seguía Pepsi, sin embargo en los últimos años la Coca-Cola Diet ha ocupado también este lugar. Pero no solamente la Coca-Cola ocupa el primer lugar entre las gaseosas, sino que es la marca más reconocida en el mundo, por encima de McDonald, Facebook, Apple, Sony y todas las otras cuyos nombres nos son familiares.
Al ser una de las más grandes multinacionales del mundo, la Coca-Cola se ha convertido en una especie de ícono del capitalismo, desatando una serie de mitos urbanos a cual más disparatado. Uno de los más conocidos es que la Coca-Cola puede desatracar cañerías y, por tanto, sería dañina para el organismo, lo cual es más o menos como decir que porque la tradición popular combate los piojos mediante agua con vinagre, entonces de allí se deriva que el vinagre es nocivo para el organismo humano.
Por contrapartida, más allá de ser una bebida refrescante, la cultura popular le ha encontrado una gran cantidad de otros usos. Recuerdo que cuando mi hijo era niño, en una ocasión se le presentó un problema estomacal, su estómago estaba suelto o, para decirlo de manera coloquial, estaba con el corre que te alcanza, en dicha oportunidad nuestra empleada nos aconsejó darle maicena con Coca-Cola. El resultado fue exitoso, aunque ciertamente no sé si el efecto beneficioso se debió a la maicena, la Coca-Cola o la combinación de ambos; de cualquier manera resultó ser un santo remedio.
Desde una óptica más formal, un último estudio de Fernández y Alonso, publicado en la revista Taxiology Letters, presenta pruebas de que la Coca-Cola posee propiedades antioxidantes y que inhibe el crecimiento de las células tumorales. En la misma línea, hace ya algunos años el Departamento de Medicina de la Universidad de Atenas publicó un artículo en Alimentary Pharmacology and Therapeutics, en el que demostraron que la Coca-Cola es de gran ayuda para la digestión de los bezoares gástricos, es decir de aquellas masas que nuestro sistema digestivo es incapaz de digerir y que se acumulan en nuestro intestino como efecto de la sedimentación de cuerpos extraños.
Lo cierto es que cuando el farmacéutico John S. Pemberton patentó la Coca-Cola, hace 128 años, lo hizo como remedio para aliviar los dolores de cabeza y reducir las náuseas, creyendo en los beneficios que sobre la salud tenía el consumir agua carbonatada, inventando, sin querer, lo que después sería el refresco más consumido en el mundo.






